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PRIMICIAS

Quién era Nicolás Carabajal, el trompetista que murió en el accidente de El Pepo

Su hermano Carlos lo recordó en una entrevista. Nicolás tenía 3 años, una hija de dos y un bebé en camino
 Nicolás Carabajal, el trompetista que perdió la vida en el accidente del sábado, junto al Pepo.

Amante de la música, aprendió a tocar la trompeta solo a los 18. Fue justamente su pasión la que lo hizo encontrar la muerte, al volver de un show con Rubén Darío "El Pepo" Castiñeiras. "Una luz" en la vida de su familia, con solo 30 años, dejó a una nena de poco menos de dos y un bebé en camino.

"Era nuestra vida", lo definió Carlos, su hermano, diez años más grande a Teleshow recordó el día en que el músico llegó a su casa, cuando tenía un mes de vida: "Era adoptado, mi mamá lo trajo a casa de muy bebé. Era nuestro juguete, vivía a upa, cuando mi mamá lo agarró estaba desnutrido porque la mamá no lo quería amamantar, los padrinos le trajeron cajas de leche, no me olvido más eso".

El menor de ocho hermanos era "la luz" de la casa. Aunque era reservado a la hora de contar sus cosas, no dudaba en decirle a los suyos cuánto los quería. Incluso fue él quien cuidó a su mamá, fallecida el año pasado: "Era su enfermero. Ella le decía que le daba pudor y él respondía 'si vos me cambiaste los pañales, ¿cómo no te voy a cuidar yo a vos?'".

Desde hace aproximadamente una década estaba en pareja con Romina y hace poco menos de dos años sellaron su amor con la llegada de Alma. "El día que me dijo 'tu ahijada está en camino', me explotó el corazón", recordó Carlos, entre lágrimas, mientras la pequeña estaba al lado suyo.

Nicolás tenía una vida por delante y en un mes nada más, llegará su segundo hijo, a quien no llegó a conocer, más que a través de ecografías."Era muy familiero, amaba a mi cuñada y a su hija, con tan poco eran felices, tenían mucho amor entre ellos", agregó el hermano del trompetista.

De manera autodidacta, Nicolás aprendió a tocar la trompetea: "Me acuerdo porque dormíamos en la misma pieza, desafinaba un poco", dijo Carlos, con una risa melancólica. En ese momento el joven se había hecho amigo de los integrantes de la murga Los Tachitos de San Fernando, quienes justamente a modo de homenaje tocaron en su velatorio.

"Mi hermano amaba la música, iba a tocar con el Pepo y después no sé cómo hacia, pero siempre iba con Los Tachitos y de murga en murga que lo invitaban a ser trompetista, aunque él era siempre fiel a Los Tachitos", agregó.

Carlos recordó la primera que vez que lo vio sobre un escenario. Fue en el Teatro Colonial, de Avellaneda, justamente de la mano de Pepo, con quien tocaba desde hace aproximadamente cuatro años: "Grité y lloré, era un orgullo, su sueño. También lo veíamos en la tele".

"Guacho, poné la pava que tomamos unos mates", es el mensaje que extrañará cada mañana Carlos: "Así hablaba él, y venía a mi negocio, tengo una fiambrería y hacíamos unos sandwiches". Y entre mate y sándwich los hermanos fortalecían su vínculo, porque aunque era reservado, con él, era una de las pocas personas con las que se abría.

"Él me decía que yo era su ídolo. 'Gordito te amo con locura', me decía", contó Carlos a quien no le quedó nada guardado y aunque el tiempo se llevó de manera prematura y abrupta a su hermano, pudo decirle cuánto lo quería.

Durante la madrugada del sábado El Pepo chocó la camioneta que manejaba en la ruta 63, a la altura de la localidad bonaerense de Dolores. Había salido de un show y se dirigía a otro. El cantante de cumbia iba en el vehículo junto a la corista Romina Cándias, que sufrió varias lesiones. En los asientos traseros estaban el representante de la banda Ignacio Abosaleh y Nicolás Carabajal, ambos perdieron la vida.