miércoles, 24 de octubre de 2018
en primera persona

Laurencio Adot contó detalles de su rehabilitación tras sufrir el ACV: "Pasé de un talle 36 a 30"

El diseñador de moda habló de cómo son sus días tras sufrir hace unos meses un accidente cerebro vascular. "En la clínica no hay tratos especiales", comentó.

En agosto de este año Laurencio Adot pasó por un momento complicado de salud tras sufrir un ACV. En charla con revista Caras, el diseñador de moda contó cómo fue ese momento y cómo lleva adelante sus controles en la clínica.

"Pasé de un talle 36 a 30", reconoció Adot, quien comentó que sigue al tanto de las cosas diarias del trabajo en donde lo ayuda su socio Thiago Pinheiro.

Y comentó que el inesperado accidente cerebrovascular lo obligó a reducir sus actividades laborales y llegó a replantearse ciertos aspectos de sus treinta años en la profesión.

"El mundo de la moda es muy egoísta y no me interesa más, se acabó. Sí, desde la industria, tengo ganas de hacer cosas que antes no me animaba y hacer ropa para llegar a más personas, pero todo el resto no. Hay mucha gente mala y creo que esa es una de las razones por las que me enfermé. Alguien te hace juicio laboral en dos minutos porque sos famoso y tenés plata. Yo además atendía mi propio local y tenía que parar", comentó Laurencio.

"El día del ACV recibí un par de malas noticias laborales, yo soy muy sensible y me tocó. Sumado a eso mi cuadro de hipertensión, al no tomar las pastillas y hacerme el canchero hizo que todo se desencadenara. Sabía que tarde o temprano iba a caer. Venía del gimnasio y me desmayé. A los tres días desperté en la terapia intensiva del sanatorio Los Arcos. Había perdido toda la movilidad y motricidad del cuerpo. Me quedé mirando el reloj y el celular que no lo podía contestar. Quedé como un vegetal, no podía mover ni la pierna ni el brazo derecho. Fue muy duro aceptarlo, lloré mucho todo el primer mes. Sentía dolores de cabeza que eran como una neblina que no podía controlar. Hablaba poco, mal y babeaba. Cuando desperté estaban Iliana Calabró, Anamá Ferreira, Karina Mazzocco llorando y Julieta Prandi que me llevó una tarta de manzana", recordó.

Y amplió sobre su recuperación: "En la clínica no soy Laurencio Adot, ahi no hay VIP ni tratos especiales o privilegios. Mi vida empieza a las siete de la mañana con un desayuno, después rehabilito dos horas y media con ejercicios de motricidad, hago cinta y corro. Luego paro a almorzar y vuelvo otras dos horas y media. Además tengo una fonoaudióloga tres veces a la semana, psicóloga y controles diarios que me miden la hipertensión, mañana tarde y noche".

Y se sinceró: "Aunque ahora como todo sin sabor, aprendí a no quejarme y a vivir el día a día, sin lujos, cosa que no hacía cuando trabajaba tanto. En este lugar me replantié la vida de otra manera y aprendí a vivir".

"No tengo ni idea cómo va a ser mi nuevo mundo cuando salga. Esta es una enfermedad que tiene algo que te lleva a la infancia porque y es como si nacieras de golpe, de vuelta.. Yo volví a nacer y quiero hacer que toda la gente conozca esta enfermedad el día de mañana", concluyó Adot,