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DOLOR ABSOLUTO 😥

La historia detrás del número: Paco Marín, el médico chaqueño que falleció a los 60 por coronavirus

En el ciclo "Living in América" revelaron la historia de la víctima 38 de la pandemia en Argentina.
Paco Marín

El 2 de abril pasado, Francisco Marín, un médico reconocido en Resistencia, Chaco, falleció luego de contraer COVID-19 en pleno ejercicio de su profesión.

Se convirtió en la séptima víctima de la provincia y, hasta ese momento, en la número 38 del país.

Pero más allá del número, al igual que el resto de los fallecidos, Paco Marín tiene una historia, una familia y deja el dolor extremo que produce la muerte en plena pandemia.

Anoche, en "Living in América", el programa que estrenaron Alejandro Fantino y Débora Plager, lo homenajearon contando su historia de vida.

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“Paco” Marín, como se lo conocía en Chaco, tenía tres hijos. Era el director de Salubridad de la Municipalidad de Resistencia, especialista en cardiología. En un principio, se había negado a ser internado en una clínica. Cuando fue diagnosticado como positivo por coronavirus, prefirió recuperarse en su casa, pero cuando el cuadro se agravó fue trasladado de urgencia al sanatorio Femechaco.

Durante seis días, estuvo internado en la clínica privada. Marín, de 60 años, era un paciente de riesgo: tenía diabetes. Por eso, la demora en el tratamiento habría sido un factor trascendental para el deceso.

“Ni bien tuvo contacto con una infectada, ya no salió más de casa. Se quedó conmigo y mi mamá. Estaba bien los primeros días, después empezó a tener fiebre y tomaba paracetamol para bajarla. Como estaba con nosotras, no quería salir mucho de su pieza y tomó las medidas de no compartir mucho el espacio”, contó la hija menor de Paco (Abigail) en charla con el ciclo de América.

“Ya no estaba muy bien. Solamente dormía y no quería comer. Ya no tenía muchas fuerzas, él no se quería ir a internar porque sabía que iba a estar solo y simplemente quería estar con nosotros. Decidimos con mis hermanos y mi mamá llamar a la ambulancia para que lo vean y decidan qué hacer. Ya no tenía buen oxígeno: marcaba 83 el oxímetro. Ellos dijeron que lo mejor era internarlo y así fue: esa misma noche que llegó al sanatorio le tuvieron que poner oxígeno. Había que esperar a ver cómo reaccionaba él. Pero no fue suficiente”, añadió.

La parte más dura se dio cuando Abigail contó que su padre se despidió de su madre (infectada pero fuera de peligro) y le dijo que ya no iba a volver. "Yo tenía cierta esperanza pero él se despidió de mi mamá", afirmó.

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