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TESTIMONIO DE VIDA

Amalia Cutillo describe su lucha contra la artritis reumatoidea

"Es dolorosa, deformante y discapacitante", dijo la periodista, analizando cómo se encuentra nuestro país en el tratamiento de esta enfermedad.
Amalia Cutillo

Paralelamente a su labor como comunicadora y docente, Amalia Cutillo utiliza sus redes para generar conciencia sobre la artritis reumatoidea, enfermedad que le diagnosticaron más de 10 años atrás.

En los últimos meses explicó que como consecuencia de este tipo de artritis perdió el 70% de la fuerza de sus manos y que acciones en apariencia simples, como prender un botón, abrir una botella o el picaporte de una puerta, le resultan muy dificultosas.

Ahora, la presentadora dedicó un interesante posteo a analizar la evolución del tratamiento de la artritis reumatoidea en nuestro país. Amalia asistió al Encuentro de Pacientes con Artritis del Cono Sur y desde allí compartió esta reflexión:

“‘Es una enfermedad invisible’, fue la frase más fuerte que me dio vueltas en la cabeza todos estos días. Miraba las manos, las rodillas, las pisadas y el andar de mis compañeros y claro me miraba también cuando recordaba esas palabras. La AR es dolorosa, deformante y discapacitante", reflexionó la periodista de Canal 9 y C9N.

"Chile fue el país elegido para el Encuentro de Pacientes con Artritis del Cono Sur. Uruguay, Argentina y Chile tienen Asociaciones y Fundaciones que trabajan desde hace años por un montón de objetivos ya logrados, otros fracasados, muchos en camino y otros gigantes por cumplirlos. ¿Saben cuál fue la mayor satisfacción al terminar el último taller? Que Paraguay está a la par con los tratamientos, que Paraguay tiene reumatólogos que constantemente se actualizan y buscan que tengamos lo mejor y lo último, que en este caso son los biológicos. Que Paraguay tiene voluntarios comprometidos mediante AGA (Asociación de Guerreros de AR) que en el 2019 se fortalecieron al conseguir la personería jurídica", celebró.

"En este 2020 vamos por políticas públicas, por conocer e identificar a los pacientes que son invisibles para una atención digna. La calidad de vida no tiene que ser buena sino excelente. El dolor no tiene por qué existir, menos las deformaciones. Para esto hay un camino por recorrer. Quizás sea larga la carrera pero no imposible. Lo que sí debemos cambiar es tu mentalidad... No es una enfermedad de viejos, niños inclusive la tienen. No necesitamos una mirada de pena, sino una mano amiga que nos ayude en las cosas más simples como abrir una botella o el picaporte de una puerta. Con la AR aprendemos día a día: Si no podés saltar la piedra, rodeala", expresó.