martes, 07 de junio de 2011
primicias

Victoria Xipolitakis contraataca: ¡Matías Alé es poco hombre; si me lo cruzo lo piso con el auto!

Luego de la pública pelea con su hermana, Victoria, la melliza griega dialogó en exclusiva con Primiciasya.com y fue lapidaria al hablar de Matías Alé. Es un vividor y en este caso le doy la razón a Graciela Alfano cuando lo dijo. Me hizo pagarle los tragos, unas películas y el helado, disparó la sensual morocha.

Por Mariano Colly
marianoc@primiciasya.com

¿Cómo estás?
Muy caliente. Tengo sentimientos diferentes. Un día estoy triste, otro estoy caliente. Estoy enojada con mi hermana y con el poco hombre de Matías Alé.

Repasemos cómo fue la historia…
Mi hermana hablaba con Matías Alé. Durante todo el verano hablaron. Tienen buena onda. Son amigos. Ella llamaba para ver cómo estaba de la pierna, y todo eso. Yo sabía que era su amigo. Nunca supe que a ella le podía llegar a interesar como hombre. Porque nunca entendí porqué se ofendió conmigo siendo que eran amigos. Cada día me importa menos. Yo, como estaba sola, le pedí el contacto, como hacemos siempre que nos pasamos contactos de gente del medio. Y lo agregué porque es lindo y me interesaba conocerlo. Le envié un mensaje donde le decía que ese era mi nuevo teléfono, un poco para chamuyarlo. Si yo sabía que a ella le gustaba nunca lo hubiese hecho porque no haría nada en su contra.

¿Entonces?
Me invitó a cenar, fui, accedí, tomamos algo a un bar, en donde la rata no pagó nada porque pagué todo yo. Él toma gaseosa y no alcohol porque toma pastillas para la pierna, y yo me pedí un Fernet. Y cuando vino la cuenta se hizo el que sacaba la plata y terminé pagando yo. Encima mientras estábamos tomando algo pasó un muchacho que vendía películas. Le dije: ¡Mati, elegí que yo te la regalo! ¡Se eligió ocho películas que tuve que pagar!. Después se hizo el canchero diciendo: ¡Estas las vamos a ver juntos!.
 
Pero más allá del bar, ¿Fuiste a la casa?
No, esa noche él había ido en moto y quería que yo lo acompañe a su casa. Le dije que no podía y me fui a otro lugar con unas amigas, me lo quería sacar de encima porque no me habían gustado sus actitudes en el bar. ¡Pero no sólo le pagué las bebidas y las películas; me pidió mi perfume y me dijo que lo iba a poner en su almohada para cuando yo vaya a su casa! ¡Y me terminó choreando el perfume! Después me llamó varias veces más y yo siempre lo dejaba plantado. Mucho no quería ir con él. Pero un día estaba en casa y acepté ir a su casa a ver las películas porque me dijo: ¡No me mientas más! Hoy sí venís, ¿no?. Yo tenía ganas de conocerlo como hombre. Lo de lindo me duró un minuto cuando llegué a la casa. Hasta que lo conocí.

¿Podés describir la casa?
Sí, para que vean que yo no miento. Él me dijo que compró un departamento en Jardines del Libertador y lo renovó con un arquitecto. Cuando llegué me mostró todo el departamento. Ese día estaba acomodando el vestidor y tenía toda la ropa en el living. El departamento es chico pero está bien remodelado. Tiene una cocina que se une con el living. En la cocina está todo decorado con cuadros de Coca Cola. Hasta un cartel de led tiene. La pieza es bastante chica, pero está bastante bueno el lugar.

¿Y qué pasó en la casa?
Ah, en el living tiene una foto grande de él que hizo para la revista Caras donde sale del agua, esa está en grande ahí. Vimos una película y cada vez que se asustaba temblaba. Yo dije: ¡Este pibe está mal! Y después se terminó descomponiendo. No pasó nada, sólo me dio dos besos. Que como hombre es muy poco hombre porque encima me hablaba muy mal de sus ex. Mientras veíamos la película que yo le pagué, comíamos el helado que también le pagué yo porque me dijo que lleve helado, jajajaja.

¿O sea que no pasó nada más allá de los dos besos?
Yo lo limpié… no quería saber nada, porque es muy boludito. Me preguntaba si me podía dar un beso. Si me podía abrazar, te pudo hacer el amor… ¡Viste como los lindos! Un minuto me duró la belleza. ¡El hombre no tiene que pedir permiso, tiene que avanzar, la mujer tiene que poner los límites! Es un vividor y en este caso le doy la razón a Graciela Alfano cuando lo dijo. Hice el papel de hombre. Me dijo que a Graciela Alfano nunca le metió los cuernos y que a Silvina sí, siempre. A Andrea Estévez ni la considera como alguien que estuvo con él.

¿Y por qué se enojó tu hermana con vos?
Porque él le llenó la cabeza para que lo haga. Le mostró mensajes míos para que ella se enoje. Nosotras íbamos a hablar pero él se metió en el medio. Ellos siguen hablando. Se aliaron. Por eso yo no quiero ni voy a volver a mi casa. Es un forr… que no me lo cruce porque lo piso con el auto. Y a mi hermana le voy a poner un bozal legal si sigue hablando de mí en televisión.