viernes, 16 de diciembre de 2011
primicias

Valeria Lynch: "Me interesa ser una artista más que estrella"

"No tengo poses de diva", afirma la cantante. Piensa que ser un artista no implica solamente la calidad vocal.

 "Yo me podría quedar cantando «Mentira», de lo cual no reniego porque me encanta, pero me gusta aggiornarme". Con esa actitud Valeria Lynch encaró su show "Loba" en el cual, además de los clásicos de su carrera, rinde un tributo a sus raíces italianas y a autores españoles. "Yo soy Lancelotti Mancuso, ciento por ciento sangre italiana, y habrá lírica, pop y balada", adelantó la cantante.

—¿Desde dónde encarás géneros tan dispares como la lírica, el pop, la balada?

—Me encanta diversificarme. Es una forma de crecer como artista. Me podría quedar cantando los éxitos de siempre, lo pasaría bárbaro y la gente estaría contentísima, pero no me lo puedo permitir. Me gusta crecer y por eso busco diferentes caminos para respetar al público y respetarme a mi misma. Nunca mis recitales son iguales. Yo me podría quedar cantando "Mentira", que no reniego, pero me gusta aggiornarme.

—¿La balada es subestimada en algunos sectores?

—No, ya no. No se la subestima a Barbra Streissand, a Celine Dion ni a Luis Miguel. En la Argentina hay mucho prejuicio, pero el prejuicio nace en los artistas mismos, no de la gente. Viene de nosotros. Si sos baladista no podés cantar otra cosa. Mentira. Un artista que tiene personalidad, que tiene con qué, puede encarar bien diferentes estilos.

—Y vos empezaste con rock...

—Sí, en la década del 70 cuando era algo marginal, cuando no había sitios para tocar, nos metíamos en los sótanos con el Flaco Spinetta, con Horacio Fontova, con un montón de gente. Y yo quería descollar, que esto fuera no sólo mi vocación si no mi modo de vida, y para eso me metí a hacer balada que era un género mucho más internacional. Y no me fue tan mal. A esta altura de mi carrera yo tengo un público incondicional, que no me abandona y me acompaña en los buenos y malos momentos.

—¿El público se renueva?

—En mis shows pregunto quién me ve por primera vez. Y me llevo sorpresas muy gratas porque casi el 50 por ciento levanta la mano y es gente muy joven. A lo mejor no tiene que ver con lo que canto, pero tiene que ver con otras cosas. Un artista no es solamente lo que canta, es personalidad, estilo, polenta, garra, sencillez, humildad, simpatía, un montón de cosas que hacen que la gente te siga manteniendo vigente desde hace tantos años.

—Entiendo que eso que mencionás, simpatía, garra, sencillez, son algunos de los atributos que te caracterizan...

—(Risas) No... estoy hablando de las cualidades que tienen que ver no solamente con la técnica de saber cantar, sino también con lo que tiene que demostrar un artista. No creo que alguien tenga todas esas cosas, pero sí tengo sencillez porque como me comporto con vos como lo hago en un escenario. No tengo poses de diva; me interesa más ser una artista que una estrella.

—Decías que la gente te acompaña en los buenos y en los malos momentos. Los buenos son conocidos. ¿Cuáles son los momentos malos para un artista?

—Son los que los artistas nunca contamos (risas). Nunca nadie te va a decir que le va mal... Pero hay muchos. Yo empecé mi carrera en Rosario. Iba a Aureliano, con Pepe Grimolizzi y no iba nadie a verme. Pepe paraba gente en la calle y les decía "¿quiere entrar a ver una chica que recién empieza?". No todo es rosa en la carrera de un artista. Diría que hay más espinas que rosas, pero si uno tiene la vocación y si encara esto con pasión te levantás mil veces y volvés a empezar. No hay nada que te frene. Te matás arriba del escenario aunque haya dos personas o mil. Por supuesto que es mucho mejor que haya mil (risas).

Rodolfo Bella - La Capital de Rosario