¡Basta, chicos! No me molesten, en este íspa no se puede dormir tranquilo. Resulta que hoy decidí prolongar mi descanso y los insensatos de la redacción de este portal me llamaron desesperados para que cumpla con mi segunda entrega de mi clásica tira chimentera. ¿Alguna vez les fallé? Dicho lo cual (estoy caliente porque justo estaba soñando con Evangelina Anderson cuando lloró con Tinellín), arrancamos con lo que a ustedes les gusta: Con la sangre. Pásenme la carabina que entro a derribar famosos. El viernes estoy de vuelta, byeeeeeeeeeeeeeeee!
Esta es la historia de un conocido productor que tiene una vieja costumbre: Las figuras femeninas de su espectáculo tienen que pasar por su casa en horas nocturnas para estampar la firma en el contrato. Enterate de qué personaje se trata en esta nota.