martes, 14 de abril de 2015
el adiós

Velan restos de Eduardo Galeano en el Parlamento uruguayo

Los restos del escritor están siendo velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde recibirá honores oficiales y populares.

Los restos del escritor uruguayo Eduardo Galeano, fallecido a los 74 años de edad, están siendo velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde recibirá honores oficiales y populares.
Junto a las máximas autoridades nacionales, numerosas personalidades políticas, sindicales y culturales manifestaron su dolor por la muerte la víspera del autor de Las venas abiertas de América Latina, entre otras importantes y fundamentales obras.
Medios uruguayos destacaron mensajes de condolencia de varios gobernantes, políticos e intelectuales de toda Latinoamérica y otras partes del mundo.
Galeano murió luego de dos años de lucha contra un cáncer al pulmón, pero no interrumpió su labor literaria y periodística, siempre en defensa de la identidad y la cultura latinoamericanas.
Sus amigos recuerdan que en febrero pasado el presidente boliviano, Evo Morales, lo visitó para regalarle el Libro del Mar, con el que Bolivia defiende su reclamación de salida al Pacífico.
El intelectual uruguayo de inmediato rebautizó como el "Libro del Mar Robado", en alusión a la pérdida del litoral boliviano tras un antiguo conflicto bélico con Chile.
Asimismo, recuerdan que el presidente venezolano Hugo Chávez le regaló al mandatario estadounidense Barack Obama un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, durante la Cumbre de las Américas de Colombia el año 2009.
Desde muy joven, Galeano escribió artículos periodísticos y llegó a ser editor del semanario Marcha y director del diario Época, ambos emblemáticos por sus posiciones antidictatoriales.
Tras el golpe de Estado de 1973 en Uruguay, Galeano tuvo que exiliarse en Argentina, donde fundó y dirigió la revista Crisis. En 1976, tras un golpe de Estado en Argentina, debió nuevamente exiliarse, esta vez en España. El escritor regresó a Montevideo, tras el fin de la dictadura uruguaya, en 1985.
Ostenta numerosos galardones, como el premio Stig Dagerman, de Suecia, el premio Casa de las Américas, de Cuba, y el premio de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA).