martes, 25 de agosto de 2015
un grande en el recuerdo

Intentan que los restos de Olmedo sean trasladados a un cementerio de Rosario

Icono de los rosarinos. Parte de la familia ya dio el visto bueno a la iniciativa. En el día de su natalicio, se presentó el circuito que recorre su historia en Rosario.

El gobierno municipal de Rosario apunta a repatriar los restos de Alberto Olmedo, al que pretenden homenajear con un lugar destacado en el pasaje de los Notables del cementerio El Salvador. Así lo reconoció ayer el secretario de Cultura local, Horacio Ríos, en el día en que el capocómico hubiera cumplido 82 años y en el que presentaron el circuito de su vida en Rosario y la movida para declarar su natalicio como Día del Buen Humor.

Sus amigos habían intentado años atrás, durante la gestión de Hermes Binner, traerlo del cementerio de la Chacarita donde descansa junto con otros protagonistas de la historia argentina. Pero pasaron los años y no se concretó lo anhelado por sus compiches rosarigasinos.

Esta vez la intendenta Mónica Fein le encargó la misión al titular de Cultura de dialogar con sus familiares para conseguir las autorizaciones necesarias para su traslado. Hay integrantes que ya dieron el visto bueno y con otros están previstas reuniones para transmitirles la iniciativa.

El pasaje de los Notables, al que se pretende repatriar los restos del capocómico, surgió en 2006 —con un lugar destacado—, es una obra artística de Dante Taparelli.

Ayer, en el encuentro que reunió a los amigos de Olmedo junto a autoridades e invitados especiales se celebró el 82 cumpleaños del querido actor y humorista rosarino. El festejo permitió reimpulsar la idea de declarar esta fecha como Día Nacional del Buen Humor y dio lugar al lanzamiento de un nuevo circuito turístico.

Víctor Morjosé, Osvaldo Martínez y Bernardo "Chiquito" Reyes, quienes fueran parte de la barra del Negro, se sumaron a esta celebración que tuvo lugar en el restaurante La Chancha y los 20, donde funcionara el bar El Aviador, en la esquina de Salta y Suipacha. "Esa era nuestra esquina", recordó Martínez, en alusión a cuando eran jóvenes y se reunían allí con el Negro y otros amigos del barrio antes de salir juntos a sus clases de acrobacia.

Además de aquellos amigos de la infancia estuvo la artista Carmita Batlle, autora de la escultura en bronce de Olmedo ubicada sobre calle Rivadavia; Taparelli, director de Diseño Urbano de la Municipalidad y uno de los impulsores de esa escultura, y Horacio Castaño, director del Centro Asturiano donde el Negro dio sus primeros pasos en el teatro, entre otros.

Sumando el atractivo de una esquina adonde solía ir Olmedo, el evento fue planteado como una reunión de amigos entre mesas con cafés, medialunas y los nuevos folletos que describen tanto la vida del Negro en la ciudad como el circuito turístico recomendado para revivir aquellos pasos. Fue un encuentro ameno en el que no faltó la torta con el número 82 para el momento de soplar las velitas.

A su vez se reunieron firmas para la instauración del natalicio de Olmedo —24 de agosto— como el Día del Buen Humor, idea que surgió informalmente el año pasado, multiplicándose rápidamente en las redes sociales y sumando el apoyo tanto de los amigos del Negro como del Ente Turístico Rosario y la Secretaría de Turismo.

Alberto Olmedo nació un 24 de agosto de 1933 en el barrio Pichincha y se convirtió en uno de los más grandes humoristas argentinos. Con su estilo transgresor y su irrefrenable capacidad para improvisar, dejó una huella imborrable en el cine y la televisión nacional. Murió a los 55 años, en un trágico accidente. Pero como dicen sus amigos, "nadie se va a ir del todo de este mundo si existe alguien que lo recuerde".

"Rosario ocupa uno de los primeros lugares en mi corazón. Es mi tierra. Son los amigos entrañables de la infancia, esos que no se olvidan jamás. Cuando siento que las pilas me fallan, voy a cargarlas allá", dijo alguna vez Olmedo.
La Capital