jueves, 11 de febrero de 2016
LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN

Iba en un colectivo y le ofrecieron lo que le habían robado en su comercio

Una de película arriba de un 122. Los vendedores ambulantes lograron bajar del ómnibus. Uno escapó y el otro fue apresado gracias al esfuerzo de la víctima del robo.

Un joven al que la madrugada del lunes le robaron de su negocio de Córdoba al 2300 una serie de productos electrónicos y de computación, se sorprendió cuando la tarde del mismo día dos "vendedores ambulantes" ofrecían arriba de un colectivo de la línea 122 las cosas que le habían sacado de su negocio.

Ante semejante sorpresa, Emiliano intentó que el chofer del colectivo impidiera que los sospechosos bajaran del vehículo y fuera hacia una comisaría, pero no lo logró. No obstante, luego de una persecución por pleno centro, unos de los sospechosos fue detenido e imputado ayer mismo de encubrimiento de robo, hasta que se logren las pruebas suficientes para determinar si él también fue autor del atraco.

Escruche. Durante la madrugada del lunes de carnaval al menos una persona entró a un local de Córdoba al 2300 donde funciona un comercio de elementos de computación y celulares. Su titular es Fabricio P., de 24 años, mientras su hermano Emiliano, de 21, le asiste en el negocio y conoce todo el movimiento del mismo. Es más, tiene identificado cada producto porque los mismos están señalados con un código interno, escrito de puño y letra por Fabricio.

El atraco se concretó cuando los maleantes rompieron la vidriera y rápidamente se hicieron con un botín que no fue valuado en la denuncia del hecho. Y aunque tras realizar las presentaciones en la comisaría y el seguro los hermanos dieron por superada la situación, la sorpresa no demoraría en llegar. Tras ordenar las vidrieras, Emiliano puso una reja provisoria y pasadas las 14 se fue a su casa. Para eso tomó un colectivo de la línea 122.

Por la familia. En el trayecto subieron al ómnibus dos vendedores ambulantes que luego del speech en el que pedían a los pasajeros "una moneda de corazón o lo que puedan comprarnos porque tenemos familia", comenzaron a ofrecer una serie de auriculares, pen drives y otros elementos de computación. Emiliano llamó a uno de los vendedores y le pidió un auricular imaginando lo peor.

Y la sorpresa llegó cuando al observar el producto identificó que tenía escrito el código interno de su negocio con la letra de su hermano. "Esto es robado, mostrame la factura. Se lo robaron a mi hermano hoy a la mañana", increpó Emiliano al ladrón. Pero el joven, lejos de amedrentarse, le contestó: "No amigo, como le va robar. Esto lo compramos recién. Está equivocado".

Cuando el colectivo llegó a 9 de Julio y Juan Manuel de Rosas, a metros de la seccional 1ª, Emiliano se paró y le dijo al chofer. "Estos son ladrones, cerrá la puerta del colectivo y no seas su cómplice". El chofer entonces trabó las puertas pero los sospechosos las destrabaron y escaparon a las corridas.

Emiliano bajó tras ellos y los persiguió. A la altura de Buenos Aires y Zeballos los dos hombres se subieron a otro colectivo. Entonces Emiliano le dijo al chofer que los retuviera, pero éste, en una actitud distinta al del conductor de la línea 122, le dijo que no quería problemas e intentó arrancar. Entonces el muchacho se paro frente al colectivo para impedirle el paso.

En ese momento los dos vendedores se bajaron del ómnibus y corrieron, uno por Zeballos y el otro por Buenos Aires. El que huyó por Buenos Aires tenía el bolso con los elementos robados y Emiliano no le perdió paso, incluso vio como el sospechoso tiró el envoltorio en un estacionamiento ubicado en 9 de julio y Buenos Aires.

Con apoyo. A esa altura los vecinos y transeúntes acompañaban a Emiliano en la persecución y alguien llamó al servicio 911. Alrededor de las 15 un móvil policial apareció en el lugar y el comerciante les avisó a los cuatro policías que estaban en la patrulla que el hombre perseguido se había escondido en un kiosco de revistas que está sobre Buenos Aires y 9 de Julio. Así fue como los efectivos detuvieron a Alejandro C., de 31 años y con frondosos antecedentes por robos y estafas.

Fabricio hace apenas un mes que se hizo cargo del negocio y la madrugada del 8 de febrero ya le robaron. El botín fueron varios auriculares, cargadores de celular, seis teléfonos celulares y un número que aún no pudo precisar de pen drives. "Mi hermano está loco, pero gracias a que reconoció mi letra, al menos uno de los pibes está preso. Lo que se debe hacer ahora es vincular al vendedor ambulante con el robo y eso sólo puede hacerse por medio de las huellas que quedaron impresas en la vidriera", dijo el comerciante.

En ese trabajo está el fiscal Fernando Dalmau, quien en la audiencia que se llevó a cabo ayer en Tribunales le imputó al muchacho "encubrimiento de robo" ya que el detenido dijo haber comprado los productos que ofrecía en los colectivos. Además, el acusado no dijo quién era su acompañante en la venta ambulante del colectivo. "Se presume que los dos también fueron los autores del robo, pero estamos en la etapa de búsqueda de pruebas", dijo el fiscal.

Dalmau detalló que "hay filmaciones que muestran al acompañante y esto permitirá la futura identificación". Por otro lado, al pedir los antecedentes de Alejandro C., saltaron hechos de robos, estafas y una condena cumplida hace dos años por las mismas causas.

El fiscal Dalmau destacó que la víctima logró grabar a los sospechosos y que los elementos hallados en el bolso del cual el detenido se desprendió son los mismos que ofrecía en el colectivo y que fueron robados en la mañana del mismo día.