domingo, 16 de agosto de 2015
Gran sorpresa

Hasta el Papa Francisco saludó a Carlitos Balá por sus 90 años

El animador infantil Carlos Balá contó que lo llamó nada más ni nada menos que el Papa Francisco para felicitarlo por su cumpleaños número 90. 

“Dicen que cuando nací, hice reír a la partera” afirma Carlitos cuando habla de su carrera como actor y humorista, viviendo su pasión por el humor, y por sacarles una sonrisa a niños y adultos. En sus más de cinco décadas llevando alegrías a los hogares argentinos, el mundo celebra su cumpleaños 90 y el Papa Francisco fue uno de los grandes personajes que se unió a este homenaje.
El ídolo argentino contó en el programa Los Notables de LT8 (Rosario), su sorpresa ante la llamada del Papa, quien lo felicitó por su cumpleaños el pasado 13 de agosto: “No sabía ni qué decirle”, dijo el humorista. El sumo pontífice le expresó a Balá su admiración y agradecimiento, por tantos años de risas y personajes queridos por toda la Argentina. Carlitos también celebró en una reunión con su familia organizada por la animadora infantil Panam.
Entre tantos años de vida artística, Carlitos está lleno de anécdotas e historias por contar, nunca antes más convencido de que nació para hacer reír, que es su vocación como actor, observador de la vida y como persona, afirma que la risa es la esencia de su felicidad, que hacer chistes le borra la tristeza y que es la gente la que le hace feliz, todos los días de su vida.
Miles de niños dejaron su chupete gracias a Balá, ¿Quién no recuerda frases como: “¿Qué gusto tiene la sal?”, "Más rápido que un bombero", “¡Mirá como tiemblo! o “Quédese tranquilo y duerma sin frazada”? Estas son solo algunas de las expresiones que le hicieron grande en la Argentina y en el corazón de su gente, que hoy se une al homenaje para un gigante del humor latinoamericano.
“Yo nací para hacer reír, mi cuerpo lo necesita”, afirmó Carlitos, quien, en el marco del Día del Niño, celebra más de 50 años de carrera artística, 90 años de una vida plena, y miles de anécdotas, llenas de amor, sonrisas, admiración y por supuesto, felicidad.