martes, 16 de junio de 2015
Ejercicio teatral de la UN3

Florencia Raggi confesó que fue alcohólica y que casi se le ahoga su hijo por estar tomada

Su declaración fue realmente inesperada. La actriz y esposa de Nicolás Repetto confesó en el programa de UN3 de Gastón Pauls que se fue a vivir a España porque “era un peligro”.

Sin duda alguna, la declaración de Florencia Raggi resuena con mucho eco en el mundo del espectáculo porque lo que contó en el programa “Otra verdad” que conduce Gastón Pauls en el canal UN3 (Universidad Nacional de Tres de Febrero) no se sabía y fue muy movilizante.
Raggi confesó que luchó y le ganó a una dura adicción: el alcohol. La esposa de Nicolás Repetto contó – además – dos hechos que la marcaron en su vida. El primero sucedió en un supermercado cuando se olvidó a su hija y cuando llegó a su casa no podía recordar dónde la había dejado.
“Yo llegué a casa y me había olvidado a Renata. No me podía acordar a dónde había ido, a dónde la había llevado, horrible, horrible, salí como una tromba a buscar por el barrio, la encontré obviamente en el supermercado. Una vergüenza, espantosa. ¡Cómo le iba a decir eso a Nico!”, contó.
Florencia agregó que hasta ese momento ella sentía que no era una enfermedad. “El poder de negación que uno puede tener es enorme. Sentía la necesidad de tomar aunque sea un poquito por día”, sostuvo.
La adicción de Raggi era oculta. Ella no se sentaba a tomar con gente, lo hacía sola. “Nico no es boludo, él se daba cuenta que yo tenía algo. Pero cuando él planteaba yo lo negaba. Yo le decía que no haya alcohol en la casa”, remarcó.
En otro tramo de la entrevista confiesa que el viaje a España de la familia fue por su adicción y no por un tema económico. “Era alcohólica. En realidad nos fuimos a España y no fue por lo que todo el mundo cree que fue por la inseguridad. El peligro era yo. Nico decidió dejar de trabajar, cerrar la productora e irnos a otro país donde no fuéramos conocidos para reconstruirme a mí misma y a la familia. ¡Y fue buenísimo! A veces tenía abstinencia. Tenía pesadillas. Cada tanto esa ansiedad que no sabía dónde ubicarla. Hace 9 años que no tomo. Hubo un hecho. Hoy puedo contarlo porque no volví a tomar. Me puedo acordar exacto el día que dejé de tomar. Un día estaba sola. Nicolás no estaba. Estaba en el jardín de la casa que alquilábamos. Renata y Francisco estaban jugando en el agua porque hacía calor. Yo me dormité. Cuando estaba dormida Francisco se había sacado los bracitos. Me desperté con los ruidos cuando Renata me decía que Francisco se estaba ahogando. Y yo veía la situación sin poder reaccionar. No podía hacer nada. Parecía que veía la película en cámara lenta. Pensaba algo siniestro: que si era una película que terminara. Por suerte tuvimos un Dios aparte y la señora que trabajaba en la casa vino, lo agarró y le golpeaba el pecho. Todo eso lo vi quieta. Obviamente que Nicolás se enteró. Fue una recontramierda. Mala madre. Me sentí así. Ese fue el último día que tomé”, contó entre lágrimas. 
Lo que contó Florencia en la nota es parte de un ejercicio teatral de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.