martes, 31 de marzo de 2015
Sensuales y reconocidas

Dos mujeres al desnudo: Emilia Attias, la elegida de Leticia Brédice

Las actrices protagonizan “OrguYo”, obra escrita por Leticia que debutó en 2014, y que hace unos días volvió al ruedo. 

Leticia Brédice y Emilia Attias, protagonizan OrguYo, la obra que fue escrita por Leticia y dirige Cristian Morales.
En una entrevista que le realizó Clarín, las actrices hablan acerca de los vínculos, de la mirada ajena y del orgullo.
“Primero la obra la hizo un elenco masculino y después el director me propuso hacerla con mujeres. Pensaron en Emi. Ella podía, y comenzamos a ensayar. Para mí es un encuentro teatral precioso el que tenemos. Ensayar una obra con calor y para el under es complicado, más para nosotras, que somos nenas que veníamos de trabajar en lugares más cómodos. Hay un coro de 9 chicos que hacen algo impresionante, por eso la puesta puede dar envidia o generar celos. Dentro del underground para mí es difícil ver algo interesante”, señaló Brédice.
Con respecto a si hubo algo de intención para atraer al público en esto de mostrar una rubia y una morocha sensuales y reconocidas, Attias indicó: “No, pero eso tuvo un montón de fuerza aunque no me apoyé ahí. Va más allá de la estética y de los nombres. Leti es una mujer preciosísima y muy talentosa como actriz y como dramaturga. Es una compañera muy abierta, generosa y nutritiva. Me motiva mucho jugar con ella a esto, y vivir esta experiencia. Cuando la gente nos hace su devolución está mucho más empapada en lo que sucede que en la bomba que podamos ser comercialmente nosotras”.
Por su parte, Leticia señaló: “A mí sí me gusta la puesta en escena de dos mujeres. Me pasa que me quedo mirando a Emi en el escenario y pienso: "qué belleza", y poder jugar con esa belleza es muy lindo. Es una especie de amorosidad, una linda sensación, y no siempre en el teatro pasan cosas lindas ni los compañeros son lindos o lo que tenés que contar lo es”.
Sobre si es importante la mirada del otro, Brédice sostuvo que “para mí es muy importante la mirada de los padres, saber cómo uno está parado en la vida ante ellos. Hay padres que no están, otros que fueron severos, los castradores ... Ver cómo ellos nos paran en la vida, el orgullo. Porque uno hace las cosas para sí mismo y para los demás, pero lo real es dónde estás apoyada. Yo me encuentro en la vida con médicos que en realidad son actores: las frustraciones no son un orgullo. En algún punto la culpa y la vergüenza son la otra cara del orgullo”.