sábado, 19 de febrero de 2011
primicias

Por Luis Ventura: Intrusos, acero inoxidable

Pasan los años, maduran las temporadas, corre el tiempo y el programa siempre está. Como un corcho que flota y flota frente a las peores tempestades, ante las olas más gigantescas, luchando contra los villanos y apoyando a los artistas, promoviendo sus espectáculos, estrenando sus proyectos, entrevistando a los fáciles y logrando las entrevistas con los difíciles. Intrusos siempre está.

sinmordaza@primiciasya.com

Porque es un programa de acero inoxidable. No le entran el herrumbre, la humedad, las arrugas, el reuma, la humedad ni la artrosis. Ya son 11 años ininterrumpidos, de estar y estar. Sin treguas ni respiros.

Pero como Intrusos se ha convertido en una especie de mueble que siempre cumple con lo que le exigen hay como un preconcepto que ya contamos con él. Algo así como que no hay que convencerlo para mandarlo a misiones imposibles, como que si llueve tiene piloto y paraguas, y si hace frío saca frazadas y pullóveres… Entonces nadie, o muy pocos, lo consideran como se debe. Total, mañana ponemos el televisor y miramos Intrusos de nuevo. Si ya sabemos que va a estar. Si no es mañana, será pasado, porque hablo de un programa que no falla, ni se queja, que como un relojito suizo camina y camina y siempre te da la hora. Entonces todos están segurísimos que se puede contar con Intrusos.

¿Y por qué lo digo ahora?... Muy fácil, se me ocurrió decirlo porque yo formé parte de uno de los 25 invitados que fueron a la denominada última mesa de Mirtha Legrand. Y también fui convencido de que asistía a un acontecimiento televisivo histórico. Porque realmente lo hubiese sido, en caso de confirmarse.

Imagínense que formar parte de una lista de más de 50.000 invitados que poblaron sus mesas a lo largo y a lo ancho de 45 años de pantalla, es todo un dato. Porque allí estuvieron candidatos y presidentes, militares y civiles, demócratas y dictadores, buenos y malos, artistas y deportistas, empresarios y periodistas, hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, fríos y calientes, húmedos y secos, felices e infelices… Y es así, por las mesas de Mirtha pasaron todos o casi todos, y frente a tanta expectativas me dije: ¡Guauuu! … Vine a un ciclo que cuando alguien escriba sobre televisión no podrá olvidarlo. Para bien o para mal

Pero después en pleno almuerzo me di cuenta que, una vez más, la ajedrecista de Mirtha me había vendido su estrategia televisiva: Le digo o no le digo… Me voy o me quedo… Sigo o me retiro…. Y yo, como todos, compré. Y la estricta verdad es que Chiquita lo único que hizo fue irse de vacaciones una vez más, a tribuna llena, generando uno y mil misterios, con mucho suspenso, como en las películas de Hollywood, para decir que después de descansar, cuando vea el contrato que le propondrán para renovar, que lo va a pensar. Y a fines de abril o principios de mayo la veremos ahí sentadita, con sus 84 juveniles años, capitaneando nuevamente sus inmortales almuerzos televisados.

Pero mientras tanto, el inoxidable Intrusos se desdobla otra vez más. Ahora volviendo a su horario original, al de las 13, es decir a la una de la tarde, como cuando nació con la olvidadiza colorada Viviana Canosa y el talentoso Camilo García en un panel del que supieron renegar y ahora después de 11 años nos vuelven a recordar.

Nos corren de horario para cubrir ese bache que deja Mirtha en un horario central. Una vez más, Jorge Rial y sus obedientes intrusos aprietan sus dientes con el cuchillo entre ellos, para salir a la batalla y nadie protesta. Y eso lo quiero distinguir.

¿Por qué? Muy simple, porque si no lo hacemos nosotros, los Intrusos, nadie lo hace. Porque Mirtha se retira pero sigue y todo el mundo corre. Porque si Tinelli se toma vacaciones después de la gran final de baile o la parodia de turno, todos están pendientes del movimiento, porque si Susana Giménez trabaja 6 meses y otros 6 descansa, todo el mundo presta atención si vuelve o sigue con su vida sabática, porque si Gran Hermano te nomina o te mete la fulminante, todo el mundo está mirando para ver quien sigue…

Pero a Intrusos nadie le regala prensa, y en Intrusos no se esperan mimos ni mucho menos caricias. Porque es nuestra manera y es nuestra ley. El bombo es para los de afuera, para los que tienen glamour, para los que suman ¡pum para arriba! a su patrimonio, para los que se cansan de tomarse licencias y vacaciones sabáticas, para los que cuentan con presupuestos poderosos con mucho marketing y poco rendimiento… Pero al final del camino, al que siempre vuelven es a Intrusos, porque Intrusos es indiscreto, indomable, incorregible, inoxidable, indestructible…

¿Y sabés por qué? Porque si lo conduce Rial funciona y si lo conduce cualquier otro intrusos también. ¡Hasta Gerardo Sofovich lo animó y resultó!

Si lo ponen a la una rinde, si lo ponen a las dos suma, si lo corrigen a las tres la rompe, si lo llevan a la medianoche no se duerme, si lo ponen a la medianoche para enfrentar al Videomatch o al ShowMatch de Tinelli se la banca, si le meten la taquillera Gladiador en pantalla no llora ni se achica, si lo ponen el sábado acata y si prefieren ubicarlo los domingos no le escuchan ni un rezongo.

Por eso, señoras y señores, le quería rendir mi modesto homenaje a un programa de acero inoxidable, irrompible. Y también a todos los que trabajan y esfuerzan en él, como también a los que pasaron y ya no están, y a los que recuerdo a uno por uno. A los buenos y a los malos. ¿Saben qué?... Lo quería decir y lo tenía atragantado y a esta altura de mi vida me cuesta quedarme callado porque si no nos consideramos los adentro, nos devoran los de afuera. Y si lo decía José Hernández en la biblia de Fierro, por algo será.