jueves, 28 de abril de 2011
primicias

Para Lousteau la excitación sexual es contraproducente a la hora de tomar decisiones

En su best-seller Economía 3D, Lousteau cuenta en su libro por qué la excitación sexual es contraproducente a la hora de tomar elecciones racionales. Paradoja de la vida, no fue una opción correcta subirse al auto de Juanita Viale. ¡Tarde, Martín, tarde!

Hay momentos que parecen propicios para tomar decisiones y otros que definitivamente no lo son. Quizás uno de los más difíciles para discernir lo que realmente queremos es cuando estamos excitados sexualmente. No debe haber una sola lectora ni un solo lector de este libro que en un momento de calentura sexual no haya tomado una decisión poco apropiada, por lo menos a la vista de las consideraciones posteriores, una vez pasado el momento crítico.

En un momento de calentura, uno puede decidir que no es necesario protegerse en forma adecuada, y terminar teniendo un hijo nueve meses después, o contagiándose alguna enfermedad. Ni hablar de cuando se tiene sexo con quien no se debía, o en realidad no se quería.

Loewenstein y Ariely encararon una investigación para entender mejor algunas diferencias entre las decisiones en frío y en caliente.

Para ello tomaron a treinta y cinco estudiantes hombres de la Universidad de Berkeley y les dieron una laptop con la pantalla dividida en tres partes. En una se veían fotos eróticas, en otra había un calenturómetro y en la tercera se debían responder las preguntas que iban apareciendo.

También se les proveía un pequeño teclado adicional extremadamente sencillo de usar que les permitía moverse entre el panel del calenturómetro para indicar cuán excitados se encontraban 121 en el momento de responder cada interrogante y el de las preguntas propiamente dichas.

El diseño simple de este teclado era clave porque debía ser fácil de manipular con la mano no hábil, ya que mientras tanto la otra debía estar manipulando otra cosa. Sí, exactamente lo que estás pensando: ¡al ver las imágenes los sujetos debían masturbarse con el cuidado de no eyacular! Y aquel que no pudiera controlarse debía apretar la tecla TAB para indicar su incontinencia. Quizá debería haber sido ¡ESCAPE!

Sé que no es sencillo, pero dejemos de lado todos los chistes fáciles y hablemos de ciencia. En promedio, la excitación reportada a lo largo del cuestionario estuvo entre 84 y 92 puntos sobre un máximo de 100; y las preguntas estaban divididas en tres bloques: 1. el atractivo de ciertas prácticas sexuales; 2. la aceptación de estrategias cuestionables para llevar a una mujer a la cama; 3. la predisposición a tener sexo sin protección.

Las respuestas en caliente se compararon luego con las respuestas en frío. Como verás en el cuadro de la página siguiente, cuando se calientan, los hombres pueden modificar sus gustos sexuales, dejan de preocuparse por usar preservativos y hasta evalúan utilizar métodos muy cuestionables con tal de conseguir intimidad con su eventual compañera.

De los números del cuadro se deduce que un hombre tiene muchas más chances de terminar en algo que realmente no desea, como un affaire con una mujer de 60 años y su mascota, si está excitado cuando se lo proponen.

En la película "Loco por Mary" el personaje interpretado por Ben Stiller recibe un consejo de su amigo: antes de salir con una chica, siempre conviene masturbarse. Los que vieron la película se acordarán de esa escena tan graciosa en la que la chica termina con el jopo. Pero más allá de las risas, puede no ser una mala recomendación.

Para no caer en arrepentimientos posteriores, quizás convenga "echar mano al asunto" antes de tomar una decisión, por lo menos en lo que respecta a prácticas sexuales. Pero quizás también estaríamos menos belicosos y más tranquilos y reflexivos si extendiéramos esta lógica y "descargáramos" antes de decidir cualquier cosa. Imaginate a un mozo o una azafata que nos pregunta qué vamos a tomar:

"¿Agua con gas o sin gas? ¿Con hielo o sin hielo? ¿Pollo o pasta?". Podemos decidir en caliente o tomarnos un tiempo muerto, como en el básquet, y decir: "Mmhh... deme un minuto que voy al baño y ya le digo". ¡Imaginate las colas en los baños de las facultades a la hora de elegir materias optativas! ¡O los tiempos de elecciones con filas previas frente a los baños antes de ingresar a los cuartos oscuros! Volviendo a "Loco por Mary", qué mundo de peinados divertidos sería....