jueves, 31 de julio de 2014
primicias

“No quiero ser el próximo Tinelli, me interesa ser yo mismo”

Tomás Dente, el periodista de espectáculos de “Desayuno Americano” que despierta sonrisas todas las mañanas desde la pantalla de América, reveló detalles de su profesión.

Carismático y profesional, es uno de los periodistas de espectáculos más queridos de la televisión. De lunes a viernes, Tomás Dente despierta una sonrisa desde la pantalla de América, en Desayuno Americano, el ciclo que conduce Pamela David.

“Trato de ser funcional en lo que me toca hacer, ya sea secundando a un gran conductor como Mauro o persiguiendo a famosos y pseudos famosos en la calle”, señaló Dente en una nota con Clarín.

“Para mí es muy importante la noticia de la calle: dentro de la cadena de información es el lugar donde se cocina, es la pieza fundamental del engranaje del periodismo. Estar en el lugar, detectar la noticia y comunicarla. Hace muchos años que no lo hacía, y ahora siento que es mi reivindicación como cronista. Podés estar sentado en un estudio con buena luz, maquillado, calentito, hablando de todos los temas que tenés en la rutina, pero el cronista está poniendo el cuerpo en el lugar de los hechos, bancándose -muchas veces- las inclemencias del tiempo, el buen o mal humor de los famosos, guardias de diez o quince horas con el solo objetivo de volver con la noticia...”, destacó.

Dente empezó su carrera televisiva de la mano de Viviana Canosa, en 2005; después trabajó con Andrea del Boca en La tarde del Trece (2009), y también estuvo en Sábado bus de Nicolás Repetto (Telefe, 2011) y con Marcelo Polino en Ponele la firma (América), además de participaciones en los ciclos de Angel De Brito y de Susana Roccasalvo.

“De todos los conductores me llevé cosas buenas y malas. Aprendí cómo tengo que ser y también cómo no. Pero intento desarrollar mi estilo personal: no quiero ser el próximo Tinelli, me interesa ser yo mismo”, sostuvo.

“Mi límite es no mortificar a nadie. Como soy una persona divertida. Intento llevar las notas para ese lado, hacia un lugar descontracturado. Además soy muy cariñoso, algo que siento que hoy los periodistas perdieron, están muy fríos y desalmados”, remarcó.

“Mauro (Viale) me dio la posibilidad de demostrar que dentro del periodismo no soy sólo un chimentero. A su lado me encontré hablando de policiales, política, economía, deportes. En realidad yo amo este medio y todo me interesa, pero el espectáculo tiene su condimento divertido, que sirve para sacarle una sonrisa a la gente entre tantas pálidas”, finalizó Tomás, que sueña algún día conducir su propio programa de entretenimientos.