martes, 10 de febrero de 2015
primicias

Nazarena contó por qué se mató su esposo, Fabián Rodríguez

A casi un año de la muerte de su marido, la rubia habló por primera vez del motivo de la muerte de su esposo, algo que confirmó la semana pasada y que le provocó una fuerte crisis. 

La semana pasada, Nazarena Vélez se borró del mundo al entrar en un estado de crisis que le propinó una ausencia en la obra "Leonas". En ese momento se informó que estaba muy mal porque se había enterado por qué se mató su esposo, Fabián Rodríguez. 
Esta semana, luego de recuperarse un poco y de empezar a rearmar su vida, dio una extensa entrevista con la revista Gente. 
"Recibí el llamado de una persona que había desaparecido desde que murió Fabián, que estaba muy relacionado con él. Me dijo que necesita hablar conmigo, que había algo que no lo dejaba dormir. Me confirmó lo que Fabi me puso en el mail de despedida, que se había quitado la vida porque era lo mejor para mí y Thiago. Dio su vida por nosotros y yo siento que no era necesario. Si lo estafaron, yo lo hubiera bancado. Nos amaba tanto que hizo eso por nosotros, para que no nos pase nada", contó. 
Y agregó: "Tengo que desprenderme de la muerte, del encierro, de la locura. Fabián ya no está en el cajón. Está en el cielo, en la mirada de Thiago. Quiere que yo sea feliz y voy a hacer lo que me pide. Leí varias veces el mail y ahora lo entiendo. Fabián quiere que me levante, voy a empezar a salir, a ir a la playa con Thiago, a jugar y a tomar sol. Voy a recuperar la relación con amigos".
Sobre su desaparición de la semana pasada, Nazarena declaró: "Me fui a Santa Teresita, en donde veraneaba con mis papás cuando era chica. Le mandé un mensaje a mi familia avisando que estaba bien, necesitaba estar solar y volver a leer el mail de Fabián". 
"No me voy a condenar más. Hasta hace poco me sentía una puta al maquillarme, una basura cuando me reía con mis amigos. Hace tres meses pensaba que nunca más me volvería a enamorar. Hoy creo que tal vez sí. Sé que Fabián quiere verme feliz. Fui a ver a un sacerdote en una iglesia de la zona. Pasé dos horas conversando con él y me hizo muy bien. Me dio su celular para que sigamos hablando. Yo creo en la Virgen y en Dios, aunque por momento estoy en cortocircuito", concluyó.