martes, 27 de diciembre de 2011
primicias

Muerto el Rey... ¿Que viva el Rey?

Como en la mejor época de oro de las monarquías más populares de Europa, hoy el imperio “Barbierísima”, bajo el mando de la reina Carmen Barbieri, se desangra internamente y en secreto en quien se convierte en el sucesor del hoy desaparecido dentro de la escena principal, Santiago Bal. Editorial exclusiva.

Por Daniel Ambrosino

Como en la mejor época de oro de las monarquías más populares de Europa, hoy el imperio “Barbierísima”, bajo el mando de la reina Carmen Barbieri, se desangra internamente y en secreto en quien se convierte en el sucesor del hoy desaparecido dentro de la escena principal, Santiago Bal.

La línea sucesoria arranca por herencia y legado a su propio hijo Federico Bal. Después del exilio promulgado y decretado por la mismísima reina de su ex consorte, el príncipe quedó al mando de las directivas.

Sin embargo en los últimos días, su estado de ánimo debido a los acontecimientos cayó en un pozo de tristeza. Hoy se dirime entre sus obligaciones heredadas y su deseo interno en hacer su propio camino con una mezcla de hartazgo de la realidad que le toca vivir.

Sumido en la cuasi anarquía, no quedó otra que la mismísima soberana tome las riendas del imperio. Claro, pero como en toda nobleza están los consejeros, los ministros y los que aprovechan el momento para llevar agua para su propio molino!

En la continuidad de poder, aparece el primer ministro Beto César, el cómico bajito, como lo supo llamar el exiliado. Ocupando el espacio del "preferido" de la reina, ostenta ese lugar poniendo la oreja y el hombro ante los momentos de debilidad de Carmen I.

Ella sabe escuchar y hasta a veces obedecer las palabras de los consejeros que van decidiendo el futuro de los plebeyos. "Hasta la corona no para", se escucha decir por los interminables pasillos del castillo real que es el teatro mismo, que en dupla con Fernando Ramirez, el delfín, suelen acompañar a todos lados a la primerísima y cierran el círculo a los intrusos.
Del otro lado del tablero de ajedrez están los que ostentan su posición dentro de la nobleza y divierten a Carmen I: Emiliano Rella, Claudia Albertario, Andrea Estévez hacen lo que pueden para presentar batalla.

En el ostracismo quedan Germán Kraus, Andrea Ghidone, los tres mosqueteros Ruben Matos, Donald y Juan Marcelo. Ni contar a las chicas: las plebeyas para el resto de la nobleza. Xipolitakis, Mandato, Pestaña, Pallioti, Scheffler y la embajadora de otras tierras, la chilena Barrientos.

Por ahora, la diplomática Zulma Faiad no entra en la disputa por el poder. Solo habrá que esperar hasta que el grupo dominante comience a invadir su territorio. Quizás ese día estalle la guerra, mientras que en las sombras se maneja con cautela el verdadero consejero: “el cardenal” de Carmen I, como ya lo llaman.

Planteado está el juego y la guerra de poderes en el reino de “Barbierísima”. ¡La pelea por la sucesión! ¡Mentiras e intrigas palaciegas! ¡Complots! Sólo falta el golpe de Estado y la coronación del nuevo soberano... ¡Muerto el rey, que viva el rey!