martes, 23 de agosto de 2011
primicias

María Canale, una revelación porteña en el Festival de Cine de Locarno

A los 24 años debutó en Abrir puertas y ventanas (distinguida como Mejor Película) y obtuvo el premio a Mejor Actriz en el certamen suizo. Presente, pasado y futuro de una promesa argentina.

Para María Canale, de 24 años, conseguir el papel para su primer largometraje luego de un casting extenso ya era un premio. Y viajar a su primer festival internacional, en Locarno (Suiza), una excelente excusa para recorrer todo lo que pudiera de Italia en un par de días. Sin embargo, apenas llegó a Venecia, se enteró vía email de que Abrir puertas y ventanas (ópera prima de Milagros Mumenthaler) había sido distinguida con el "Leopardo de Bronce" y ella, además, elegida como la mejor actriz.

- ¿Cómo fue que llegaste a participar de Abrir puertas y ventanas?
- Recibí una convocatoria de casting por mail y mandé mi foto y curriculum para participar. Fue súper largo porque había que buscar una combinación de tres mujeres que parecieran hermanas y que tuvieran la química necesaria para funcionar. Fueron dos o tres meses de pruebas con distintas combinaciones hasta que quedamos Martina Juncadella, Ailín Salas y yo.

- ¿Cómo se prepararon para la filmación?
- Hubo todo un proceso de ensayo organizado por Milagros, la directora y por María Laura Berch, la couch. Nos juntábamos a cocinar, a pintarnos las uñas, nos quedamos a dormir en mi casa, todo para ir armando el vínculo de hermanas. En el ínterin ensayábamos las escenas.
El rodaje fue en una casa de Martínez y duró seis semanas. Milagros tenía una idea en mente y la fue armando en ese lugar. Para mí la casa es un personaje porque representa a la abuela que murió.

- ¿Qué hiciste cuando te enteraste que habías sido elegida como mejor actriz en el festival?
- Yo estaba en Venecia porque decidí aprovechar el viaje para pasear por Italia. Milagros me había dicho que el viernes abriera el mail por si había buenas noticias. Lo hice por las dudas y me encontré con que había ganado el premio. Fui corriendo a la estación y me temblaban las manos cuando subí al tren. Ahí hablé con un alemán, le conté lo que me estaba pasando y le pedí prestado un teléfono para confirmar que iba.

- ¿Tenías alguna esperanza de qué eso ocurriera?
- No lo podía creer, era mucho. Es la primer película que protagonizo y, de repente, estaba ganando como mejor actriz. Hubo una ceremonia en la Piazza Grande en Loscarno, donde se hace la ceremonia final, y emocionada le agradecí a los chicos porque gracias a su excelente trabajo es que pude actuar como lo hice, a mi familia, a mi novio, a todos.

- ¿Participarán de otro festival?
- La película ahora irá a los festivales de San Sebastián, Toronto y Viena, y se estrenará a principios del año que viene en la Argentina.

- ¿Cuáles son tus proyectos artísticos a futuro?
- En octubre vamos a reestrenar Topos, una obra de Cynthia Smart, en el Teatro "El túnel" de Palermo. Es sobre una familia de clase alta que se arma un búnker debajo de la tierra, como un Nordelta subterráneo. Soy la hija adolescente incomprendida. Además, estoy grabando canciones para mi primer disco con mi banda, que es más bien un dúo que formó con Samuel Sahlieh. Yo toco la guitarra y canto. Estamos planeando agregar fechas para lo que queda del año.

- ¿Te gusta más cantar o actuar?
- Aunque lo que más me gusta es actuar, yo lo veo como algo cercano a cantar. Cuando tocás y cantás en algún punto usás los mismos mecanismos que cuando actuás, estás contando algo y lo hacés desde vos mismo. Están pegadas.

- ¿Cómo sigue tu vida en estos días?
- Terminando la facultad, estudiando guitarra y dándoles clases a dos alumnas. Hasta que empiece a andar la cosa tengo que ganar plata porque este trabajo es inconstante. Pero, como no tengo un trabajo fijo, puedo disponer de mi tiempo para hacer lo que más me gusta.

- ¿Y dónde está el premio ahora?
- En el living de mi casa de Almagro. En la fiesta de bienvenida que armaron mis amigos se hizo una especie de altar con el premio, rodeado de tela de leopardo y rosas. En estos días voy a tener que buscarle un nuevo lugar.

ABRIR PUERTAS Y VENTANAS. Marina (21), Sofía (20) y Violeta (18) son hermanas. Viven en la vieja y amplia casa de su abuela, Alicia, con quien se criaron desde chicas. Alicia falleció hace un par de meses y esta pérdida pone en evidencia la relación entre las tres hermanas. Un estado de incomunicación, de ocultamiento y de mentiras se apropia de la casa, que se tiñe de una atmósfera cada vez más densa. Cada una afronta el duelo a su manera. A Violeta, personaje enigmático, parece no importarle nada; de un día para otro decide irse con un hombre mayor que veía cuando sus hermanas no estaban en la casa.
 
Frente a esta nueva ausencia, que reactualiza la de Alicia, Marina y Sofía reaccionan de maneras muy distintas. Sofía, la rebelde respecto a la educación que tuvieron, vive la perdida como una liberación. En cambio, Marina, la más cercana a su abuela, se siente muy desequilibrada y le cuesta encontrar sus marcas de identidad frente a tantos cambios. Etapa de cuestionamientos, de afrontamientos y de búsqueda, el periodo de un duelo que les toca vivir allí a Marina y a Sofía. El tiempo pasa y las cosas, poco a poco, se van acomodando. La muerte de la abuela y la partida de Violeta van quedando atrás. Ya falta poco para que Violeta regrese. (A24)