martes, 05 de abril de 2011
primicias

Las Mellizas Griegas contaron detalles del encuentro íntimo con Diego Maradona

En enero, Diego estuvo en Mar del Plata jugando al Indoor Show con sus amigos y aprovechó para conocerlas a las Mellizas Griegas Xipolitakis, Stefanía y Victoria. Esa tarde, un amigo que tienen en común las invitó a visitar al Diez en una habitación del Hotel Hermitage, donde él estaba alojado. Y así fue.

En enero, Diego estuvo en Mar del Plata jugando al Indoor Show con sus amigos y aprovechó para conocerlas a las Mellizas Griegas Xipolitakis, Stefanía y Victoria.

Esa tarde, un amigo que tienen en común las invitó a visitar al Diez en una habitación del Hotel Hermitage, donde él estaba alojado. Y así fue.

Subieron ellas dos por expreso pedido de Diego, solo ellas dos, nadie más, habría dicho Maradona. El amigo que tienen en común juró que Diego las admira y se ríe mucho de lo que ellas hacen -recordemos que estaban haciendo temporada con Sin codificar junto a Diego Korol y Yayo- y también formaban parte del programa de tevé.

Diego es un caballero -asegura Victoria- Apenas nos vio nos saludó muy afectuosamente y estaba de muy buen humor. Hablamos de todo y tomamos gaseosas. Se notaba contento con nuestra presencia y se veía cómodo. Con decirte que al rato se dio un pico en la boca con mi hermana Estefanía.

Sí, nos dimos un pico -contó Stefanía- y me encantó. Es súper cariñoso y además olía súper bien. No lo podíamos creer... y no podíamos creer que es un ser tan humilde, tan sencillo….

Y Victoria continúo el relato: Diego no paraba de bromear y de tirarnos flores, nos elogiaba tanto por el físico como por nuestro sentido del humor y estaba fascinado con mi cola (…) me dijo ayyy ayyy esa colita.... jeee, bromeaba (…) Y yo le contesté: mirà que sale cara. Ahí vino el segundo pico con Stefanía. Estaba como un nene, muy gracioso y divertido, añadió.

Diego Maradona estuvo varias horas con ellas en la habitación del Hermitage y prometió ir a verlas al teatro. Además de querer cenar con ellas esa misma noche les regaló una remera con su cara y autografiada.

Por su apretada agenda, él no pudo ir al teatro ni tampoco invitarlas a cenar pero por su buena onda con ellas hay un encuentro pendiente.

Ellas lo admiran y juran que no van a parar hasta no verlo de nuevo y pretenden que ese encuentro dure más y solo puedan estar ellos tres solos en la habitación.