martes, 13 de octubre de 2015
primicias

La emotiva historia de vida de Ezequiel Garay y su mujer para ser padres

El futbolista y su mujer se convirtieron en padres a través de la gestación subrogada. Los detalles en esta nota. 

El defensor del seleccionado argentino Ezequiel Garay expresó este lunes su alegría por el nacimiento de su hija Shaila, motivo por el cual quedó desafectado del duelo ante Paraguay, por la segunda fecha de las eliminatorias sudamericanas para el mundial de Rusia 2018.
Desde su cuenta de la red social Instagram, el zaguero publicó una foto con su hija recién nacida y un mensaje de bienvenida, luego de varios años de búsqueda con su mujer, la modelo española, Tamara Gorro.
"Ya estamos juntos mi vida, después de tantos años buscándote por fin te encontré... TE AMO PARA SIEMPRE", escribió el futbolista de Zenit, de Rusia.
El ex Newell's Old Boys de Rosario había abandonado la concentración del seleccionado nacional ya que fue padre por vientre subrogado y como la fecha de parto de la criatura se adelantó, por cuestiones legales debía presentarse dentro de los dos días de nacido el bebé en Estados Unidos, a fin de poder registrarlo.
Lo cierto es que el jugador de la Selección y su mujer se convirtieron en padres a través de la gestación subrogada, y contaron la dura historia a través de su blog (elgorrodetamara.com), en su cuenta de Twitter y también en varias entrevistas.
"Han sido tres años de lucha, superación, altos y bajos. Yo creo que mucha gente está ahora en mi pellejo... Tres años luchando por quedarme embarazada", contó Gorro en el programa Sálvame Deluxe de la cadena española Telecinco.
 

Con mi futura mujer !!!! #amoreterno #amorpuro #felicidad #G24 #shaila ��������

Una foto publicada por Ezequiel Garay (@ezequielgaray24) el


Luego, relató en detalle su imposibilidad de ser mamá: "He tenido cinco ciclos, he tenido 18 intentos (de fertilización asistida). Y llega otro problema más serio, después de muchos intentos, en una de las intervenciones ven un problema en las trompas".
"Me volví reservada porque no quería que nadie sufriera. Un día vi llorar muchísimo a Ezequiel. Estaba en Portugal, sin trabajar y él tenía que aguantar mi carácter y encima no le doy un hijo. Estaba hundida, muy mal, con psicólogos. Yo delante mi familia sólo he llorado una vez, detrás mucho; es doloroso", agregó Gorro.
Después de intentarlo siguiendo diferentes esquemas médicos y agotando recursos, surgió una nueva posibilidad: ser padres biológicos a través de la gestación subrogada: "Mi bebé ya tiene tres meses y dos semanas. (...) Yo pasé la peor noche de mi vida, contactamos con una agencia y unos abogados en Los Ángeles y te presentan a mujeres que están disponibles para ayudarte, y eliges. Yo hablo mucho con ella, pero no quiero conocerla, porque mi bebé está ahí: el óvulo es mío y el esperma de Ezequiel, es nuestro hijo biológico". Y este sueño se hizo realidad.