martes, 27 de diciembre de 2011
internacionales

La amarga vida de Anita Ekberg

La actriz sueca que se sumergió en las aguas de la Fontana de Trevi en "La dolce vita" de Fellini, quedó en la pobreza y vive en una residencia de ancianos en Roma. 

Anita Ekberg, la rubia despampanante que enamoró al mundo con su voluptuosa figura danzando en las aguas de la Fontana de Trevi en la película “La dolce vita” (1960), de Federico Fellini, está ingresada en un residencia de ancianos de Roma, y su abogado lanzó un llamado de emergencia debido al estado de “indigencia” en el que se encuentra.

Massimo Morais, nombrado por el Tribunal de la ciudad italiana de Velletri como administrador de apoyo de Ekberg, envió una carta a la Fundación Fellini de Rímini, al norte de Italia, para solicitar su ayuda económica a la actriz, internada en una clínica por una fractura de fémur que la ha dejado parcialmente inválida.

En la misiva, Morais señaló que Anita quisiera volver a su casa, una inmensa residencia sumergida en la campiña italiana, pero no puede hacerlo ya que la mansión fue incendiada y desvalijada durante su estancia en el asilo y su precaria economía no le permite reformarla.

Además, recordó que la protagonista de “Vacaciones en París”, quien el pasado 29 de septiembre cumplió 80 años, no tiene familiares.

"Todos los fellinianos le debemos mucho a esta mujer impetuosa, fuerte hasta rozar la impertinencia. Sin embargo, con los recortes que sufrimos en esta época no podemos hacer mucho", indicó el director de la fundación, Paolo Fabbri.

No queremos "contestar a este SOS con un mero detalle de Navidad" y por eso intentamos por todos los medios involucrar a las instituciones y "a todo aquel que esté dispuesto a echar una mano", completó.

La Fundación Fellini tiene previsto rendir un gran homenaje colectivo a la actriz sueca y proyectar en Rimini el film “Entrevista”. Según explica Fabbri, se trata de un largometraje a medio camino entre el documental y la ficción, rodado en 1987 y en el que Fellini y Marcello Mastroianni -su compañero en “La dolce vita”- acuden a la finca de Ekberg.

Ella, rodeada de perros, enorme y con un absurdo turbante que le recoge el pelo, los acoge y los tres dan una fiesta para recordar viejos tiempos viendo juntos una última proyección del clásico filmado en Roma. "En la escena del baño en la fuente", cuenta Fabbri, "Anita se enjuga una lágrima”, en añoranza de su joven imagen en la Fontana.

La fama actoral fue seguida por aventuras amorosas. Ekberg estuvo casada dos veces y tuvo muchos admiradores, entre ellos el cantante Frank Sinatra, quien le propuso matrimonio y el presidente del grupo industrial Fiat, Gianni Agnelli, con el que mantuvo una relación secreta.