martes, 01 de marzo de 2011
entrevistas

Julieta Ortega: Soy una persona que tiene opinión y por ser mujer a veces te tildan de malhumorada

Compone a Isabel en Un año para recordar. Al mismo tiempo se encuentra filmando No te enamores de mí. Pese a sus compromisos laborales, tuvo la deferencia de atender a Primiciasya.com. Entre otras cosas, la actriz habla de cómo se siente al trabajar con su hermano, Sebastián Ortega, de su carácter comparado al de su personaje y de cómo se involucra con el rating.

Por Mariano Colly
marianoc@primiciasya.com

¿Cómo te sentís en tu regreso a la tira?
Bien, bien, estoy contenta. Están siendo días un poco intensos porque aparte de la tira estoy filmando una película de noche, entonces estoy pasando por unos días un poco cargados de trabajo… ¡Demasiado trabajo junto! Pero estoy muy contenta con el programa, aunque nosotros ya venimos como por la cuarta semana de grabación, no es que acabamos de empezar pero estoy muy contenta, entusiasmada con mi personaje, he juntado muchas ganas de volver al ruedo, de volver a trabajar, de hacer tira, la paso muy bien.

¿Te gusta trabajar con tu hermano? ¿Es fácil?
 Siempre me lo preguntan y siempre digo que mi hermano es productor, con lo cual no es que nos vemos todos los días, él viene de vez en cuando. Es su programa pero no es que él lo dirige, no está en el día a día del trabajo. Entonces, eso hace que no tenga un trato con él en las grabaciones. Lo que está bueno de trabajar con mi hermano es que hace programas que a mi me gustan mucho. Desde ese lugar, como actriz, está bueno trabajar en un programa que te gusta, y que vos creés que mirarías.

¿Sos selectiva a la hora de elegir trabajos en tevé?
Más que nada porque no me da el cuerpo y la cabeza para hacer tanto. Tengo un nene chiquito, de cinco años, al que también tengo que acompañar en distintos momentos. Con respecto a las tiras, la última que había hecho fue El tiempo no para, y me tomé un tiempo bastante largo para volver. La tira termina siendo muy agotadora, y no puedo hacer una detrás de la otra. Tampoco es que me ofrecen lo que quiero todos los años. También eso es algo a considerar para decir que sí o no a un trabajo. Si yo hubiera podido elegir, dosificaría todo mucho; no estaría ahora filmando una película mientras hago una tira. Pero la realidad es que aparecieron estas dos cosas más una obra de teatro, a la que por supuesto dije que no porque tengo que pasar por mi casa en algún momento del día. La verdad es que esto es una profesión extraña en ese sentido: hay años en los que aparece muy poco y en otros aparece todo al mismo tiempo. Pero sí, a medida que fui creciendo traté de elegir. Lo que no quiere decir es que todos los años me lluevan propuestas interesantes, para nada. Dentro de lo que sí aparece, elijo y no me subo al barco de proyectos en los que no creo totalmente. Trato de hacer programas en donde sé que voy a poner el corazón.

A propósito de poner el corazón tu personaje tiene mucho de ambición, ¿Cómo lo encarás siendo que tal vez no compartís nada con él?
¡Me encanta! Me parece divertido, un personaje que siempre de ve porque no son planos. Es un personaje que tiene mucho humor, además. No es una malvada de culebrón, es una mala mucho más liviana y con momentos de mucho humor. Me divierte pensar cómo camina, cómo se viste… Cuando lo leí pensé que era un personaje para jugar. Estaba segura que no lo iba a poder hacer desde un lugar más naturalista.

Muchos actores repiten eso sobre el villano… ¿Por qué?
El villano siempre tiene las mejores frases, sobre todo en comedia. Eso lo comparto plenamente y por eso me entusiasmó hacer este personaje. Yo no había hecho tanto comedia, la verdad que lo que más hice fue drama y diría que es donde más cómoda me siento. Y dentro de esta comedia es uno de los personajes que más arriba está. Qué más comedia tiene. Que más situaciones ridículas genera, esa cosa absolutamente fuera de contexto, como es que ande con esos tacos de no sé cuántos centímetros, ropa ajustada, eso es algo que cuando me llamaron y me dieron para leer el primer libro la imaginé así. Imaginé a una chica con aires de reina y con pretensiones ridículas para lo que es el ámbito de un supermercado. Incluso las palabras que usa son como exageradas y fuera de contexto: cúpula, gerencia, como si estuviera manejando un país. Uno parte de lo que está escrito, después los terminamos de armar los actores.

Para la prensa sos una persona de carácter fuerte, ¿Compartís el carácter con tu personaje?
(Se ríe) Bueno, sí, no soy tan mandona, ni grito todo el día, pero digamos que puedo ser una persona de carácter fuerte.

También para estar en este medio hay que tener un carácter fuerte, ¿No?
Sí, a veces en este medio se confunde un poco el carácter fuerte con el punto de vista, sobre todo para con las mujeres. Muchas veces, cuando uno se topa con una mujer de carácter fuerte, y no lo digo sólo por mí, con un pensamiento o un punto de vista, por lo general son tildadas de brujas, de mandonas, de sargentos, de malhumoradas, cosa que no les pasa a los hombres. En ese sentido es bastante injusto. Aunque a veces peco de distraída, sobre todo con el paso del tiempo, trato de mantener las buenas formas y me interesa relacionarme bien con la gente. Lo que sí puedo decir que tengo es opinión y a veces me cuesta quedarme callada. Trato de ser ubicada y de expresar mi punto de vista. Y a veces eso puede pasar por lo otro, por una mujer de mal carácter. Soy una persona que tiene opinión y por ser mujer a veces te tildan de malhumorada, a eso apunto.

Estás filmando No te enamores de mí que toca la temática del matrimonio moderno, ¿Cómo es esa experiencia?
Es una historia de generación de entre 25 y 35 años. La mayoría de los personajes tiene entre los 30 y los 40, te diría. Está bueno porque es interesante el cruce de historias. Eso me permitió decir que sí a la película, yo no estoy un mes entero. Tengo ocho jornadas de rodaje, con lo cual el esfuerzo valía la pena hacerlo. No todos estamos todo el tiempo. Mi personaje se relaciona con el personaje de Pablo Rago, porque somos amantes, él está casado con Violeta Urtizberea, soy soltera, sin hijos, y tengo esta relación de la cual quiero salir porque no la está ayudando a avanzar en su vida ni a estar cerca del proyecto que tantas mujeres quieren, formar una familia y demás.  Trabaja en un bar, está bastante solita y se las arregla como puede. Pero habla de eso, de los desencuentros, de lo solo que estamos todos. De hecho el personaje de Rago tiene todo lo que mi personaje no tiene, familia, trabajo, posición económica, amigos, también es un infeliz por otras razones. Tien un elenco coral…

¿Cuesta despegarse de un personaje y pasar a otro y en cine durante el mismo día?
No es lo idea, tal vez, pero siento que sé hasta dónde llego, por eso rechacé la obra teatral, pero hasta acá sí puedo, la tira ya empezó hace unas semanas y eso hace que yo ya tenga el personaje bien encaminado, por lo cual va bastante solo. Y en la película es un personaje que está menos ajeno a mí. Tuve que trabajar menos en la composición del mismo. Yo soy menos Isabel que el personaje de la película, por estilo y demás. Así que no fue difícil.

¿Cómo ves la tele desde el lado del actor? ¿Sos de pensar en el rating?
A veces pregunto, o me entero… A los actores, cuando nos gusta mucho el programa que estamos haciendo sí preguntamos, más de lo que se cree. Sí, preguntamos. Estamos al tanto de cómo le va al programa, sobre todo en las primeras semanas, en los arranques, porque nos importa saber. No de asuntos gerenciales, hasta ahí no llegamos pero sí de rating, de modificaciones que se hacen de acuerdo a los primeros capítulos, se nos hace partícipe de eso o no, en este caso es un elenco que se involucra bastante. Tanto Carla Peterson como Gastón Pauls, los protagonistas del programa, son de preguntar. Y después hablamos mucho entre nosotros de cómo vimos el programa la noche anterior. Después sí trato de recordarme que me tengo que ocupar de otras cosas y que todo eso está en manos de otra gente, pero no lo puedo evitar.