jueves, 24 de marzo de 2011
primicias

Joaquín Sabina desbordó el Luna Park

En el marco de su gira sudamericana "El penúltimo tren", el cantautor español arrancó con su espectáculo en a las 21:10 y con el Luna Park colmado de gente. Entre sus clásicos más destacados, pudieron escucharse "Virgen de la amargura", "Aves de paso", "Peor para el sol", "Dieguitos y Mafaldas" y "Por el boulevard de los sueños rotos".

Desde las 21.10 y en un recinto donde no cabía un alfiler, el creador de recientes 62 años empezó reinando a partir de una apertura que reunió a "Contigo", "Virgen de la amargura", "Aves de paso", "Peor para el sol" y "Dieguitos y Mafaldas".

"No soy de tener sueños de gloria ni grandiosos, pero si los hubiera tenido hubiera elegido cantar en el Luna Park", piropeó a la muchedumbre.

Con mayoría de piezas transitadas que, de todos modos, se esforzó por defender en escena sin ceder a la tentación del coro eufórico y desbordado de la multitud, el artista urdió otra velada donde el disfrute no anuló el pensamiento ni la toma de posición.

"A mí no me gustan las cuestiones nucleares ni que Kaddafi bombardee a su gente, pero menos me gusta que un consorcio internacional mate a la gente de Kaddafi", comentó ligando la realidad con la irrenunciable postura de un tipo de izquierdas.

Y enseguida y a tono con esta fecha dolorosa para esta tierra que lo ama, recordó que "ya han pasado 35 años desde que esos hijos de puta tomaran el poder en la Argentina" e, inevitable y saludablemente entonó ese himno de amores y exilios que es "Con la frente marchita".

Un par de cambios de sacos antes de un explosivo final elegante en el que apeló al frac y al bombín, fueron todo el aditamento que acompañó a un menú donde tampoco faltaron gemas como "Medías negras", "19 días y 500 noches", "Peces de ciudad", "El caso de la rubia platino" y "Eclipse de mar", entre otras.

Ante un público que tuvo las butacas de adorno y que siempre que pudo rompió filas para acercarse al tablado y así testimoniar un afecto irrefrenable, el cierre pretendió ser brioso y contundente.

"Nos sobran los motivos", "Tan joven y tan viejo", "Noches de boda", "La del pirata cojo" y "Pastillas para no soñar" sonaron encendidas para llegar a la medianoche de un miércoles agitado en el que Joaquín volvió a disfrutar de ser uno de los nuestros. (Télam)