lunes, 09 de mayo de 2011
primicias

Gritos contra Mirtha Legrand: ¡Gorila, por qué no cuida a su nieta!

Ayer por la noche, la popular animadora Mirtha Legrand arribó a Buenos Aires en un vuelo proveniente de Santiago del Estero, provincia en la que participó del lanzamiento de la temporada turística de las Termas del Río Hondo. Allí, la diva habló sobre el escándalo que protagonizó su nieta, Juanita Viale, pero al llegar, algunas personas que se encontraban en Aeroparque cuestionaron a la conductora.

El viernes por la tarde noche, la diva de los almuerzos, Mirtha Legrand, arribó al aeropuerto de Santiago del Estero, provincia que la invitó para participar del lanzamiento de la temporada turística de Termas del Río Hondo.

Allí, la conductora, habló por primera vez del trance por el que atraviesa, producto de la infidelidad pública de su nieta, Juanita Viale. Es mentira que esté deprimida, contó la diva.

Mucho se especuló sobre si la diva contestaría o no preguntas sobre el affaire amoroso de su nieta, Juanita Viale, y el ex ministro de economía Martín Lousteau. Es un tema que hay que resolver en familia puertas adentro (…) no estoy deprimida porque soy una mujer que nunca se deprime. Si estoy triste y preocupada, pero siempre voy para adelante, puntualizó la conductora.

Asimismo, confirmó la exclusiva brindada semanas atrás por Primiciasya.com sobre una reunión con Marcelo Tinelli, quien la tentó para que se sume al Trece, bajo la producción de su empresa, Ideas del Sur. Mi nieto (Nacho Viale) se reunió con Tinelli para hacer un programa los sábados con invitados importantes y musicales, destacó Legrand.

Sin embargo, lo que nadie contó del fin de semana de la diva, Primiciasya.com lo revela en exclusiva. Todo se suscitó anoche cuando la animadora pisó el Aeroparque metropolitano y fue acosada por los medios de prensa.

Desde atrás, una persona le disparó una fuerte frase que, seguramente, lastimó el ánimo de la conductora más importante de la televisión argentina: ¡Gorila, por qué no cuida a su nieta!, le dijeron a la diva.

Aunque es un pensamiento aislado y para nada compartido, la realidad indica que el grito existió y que es imposible soslayar.