miércoles, 18 de mayo de 2011
acertijo

El prohibido y fogoso raid sexual del actor

Desde su sorpresiva aparición en los medios de comunicación, este caballero mediático y escandaloso, declaró públicamente ante quien quisiera oírlo su gran admiración por las mujeres. De hecho se le conocieron varias parejas, pero no hay nada más alejado de la realidad que su simpatía con el sexo femenino. 

Lo sabemos todos aunque intentemos mirar para otro lado esperando que alguna vez diga la verdad aunque no sea un tema de vida o muerte. 

Quienes conocen la intimidad del actor saben que lo que más le gusta en su vida es encontrar noche tras noche a un hombre para llevarlo a revolcarse entre sus costosas sábanas.

Busca chongos por el coqueto barrio de Recoleta, también lo hace por Belgrano, Palermo y Las Cañitas, sino recurre a discotecas gay, digamos que realiza una caravana nocturna para encontrar el placer desenfrenado.

Una vez escogida la víctima, el conocido miembro de la farándula la encara y le habla de cordial manera ofreciéndole amor, si el chico accede a la propuesta va todo bárbaro, de lo contrario, ofrece suculentas sumas de dinero a cambio de sexo.

La última persona que llevó hasta su casa, previo pago de 1.500 verdolagas, tuvo que pasar por varios controles estilo de aeropuerto antes de ingresar al cuarto del morochón.

Dos personas de gran contextura física le pidieron al elegido que se desnudara por completo, le revisaron desde las uñas de los pies hasta el cabello y le hicieron dejar su vestimenta y pertenencias fuera de la habitación.

Pero hay algo que no se pudo evitar entre las cuatro paredes. El famoso quedó tan enamorado del muchacho en plena acción que le pidió filmar con el celular distintas escenas desde diferentes planos para archivarlas como recuerdo de una noche maravillosa.

Ni lerdo ni perezoso el chonguito de turno grabó todo, todo y todo. Pero lo peor es que cuando el pibe abandonó el domicilio del mediático, éste revisó su celular, miró el video una y otra vez pero al revisar sus mails en el Blackberry vio que la filmación había sido enviada a un correo electrónico desconocido, sí señores, el chongo tiene en su poder el video de esa noche de fuego.

El tema ahora es que hará con las imágenes de alto voltaje. ¿Las guardará o las venderá al mejor postor?