miércoles, 20 de agosto de 2014
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El drama de Marcela Feudale: "No tenía ganas de volver”

Tras unos días de ausentarse de Infama, la panelista habló esta tarde sobre la mala pasada que le jugó su salud. Enterate de todo en esta nota.

La enana Marcela Feudale conocida por su trabajo en ShowMatch y actual panelista de Infama, habló esta tarde sobre su estado de salud, luego de que su ausencia de unos días al programa despertara la preocupación de Santiago del Moro y la producción del envío de América.

"Un domingo, mirando a la señora Mirtha Legrand, escuché que dijo: 'En la televisión solamente nos reímos, no hay lugar para otra cosa, siempre hay que estar bien'. Y yo dije: 'Es muy fuerte' y me pregunté por qué me pegaba esta frase. Sentí que pasaba por ahí, que una a veces va tapando, tapando, tapando porque no podés venir de mal humor, porque siempre hay que reír, estar bien… Y de pronto adentro no pasa lo mismo. Entonces hacés un esfuerzo y termina repercutiendo en lo físico, por eso me subió la presión", arrancó a contar.

"Nosotros estamos en la televisión, sonreímos, pero no tenemos todo resuelto. Tenemos dilemas éticos, morales, personales, amores fallidos, amores exitosos, gente que querés, que no te quiere… y con todo eso uno va caminando", agregó.

"Lo que pasó fue lo físico, sigue el proceso mental. Uno a veces se siente solo. Uno tiene muchas responsabilidades familiares, no me puedo permitir flaquear. Además, porque económicamente también soy importante en la familia", dijo.

Y añadió: "No tenía ganas de volver, no tenía ganas de atender el teléfono, no tenía ganas de explicarle a nadie lo que me estaba pasando. Nosotros estamos en la televisión, sonreímos, pero no tenemos todo resuelto..."

"No he logrado formar una pareja, entonces, esa soledad se siente y repercute en la cabeza de una mujer de mi edad", dijo luego Marcela y comenzó a llorar.

"Mi padre falleció un 5 de agosto de 2004 y en ese no pensar, no pensar nunca, te das cuenta de que a mí me cambió la vida y yo lo único que hice fue correr para tapar agujeros. Desde ese día que él se murió, no tuve nunca más un compinche con quién pelearla. No he logrado formar una pareja, entonces, esa soledad se siente y repercute en la cabeza de una mujer de mi edad", concluyó.

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