miércoles, 06 de abril de 2016
primicias

El día que Ricardo Jaime llamó a un periodista de espectáculos para sembrar el miedo

El periodista Pablo Layús contó el particular encuentro que tuvo hace unos años con el ex secretario de Transporte. Su relato. 

El periodista Pablo Layús contó a través de su portal de internet el particular encuentro que tuvo en Córdoba, hace unos años, con el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime:
Es uno de los hombres del momento. Pero viene siéndolo desde hace tiempo. En Córdoba se paseaba con mucha impunidad. Y hasta llegó a mostrarse en una disco de Carlos Paz.
Fue durante la temporada del 2013. A fin de mes apareció en la disco Zebra de Carlos Paz. Lo hizo acompañado por su novia, una ex azafata de una empresa ya desaparecida. Compartimos el VIP y fui testigo como Miguel del Sel se fue del mismo lugar inmediatamente apareció este sujeto. Mi descripción fue a las redes sociales y rápidamente lo levantaron algunos medios como PERFIL.
En esa oportunidad estuve dialogando con su novia. Era la ex esposa de un amigo. Fue una charla informal y sin importancia. Pero fue la primera vez que él me vio. No intercambiamos palabras pese a que conocía algunos ¨amigos¨ del ya investigado ex funcionario. Todas las miradas sobre la corrupción en el  gobierno K caían sobre él pero se movía como si nada importara. En un momento, su novia se dio cuenta de la mirada y solo me dijo: ¨Odia a los periodistas¨.
Pero hubo una segunda vez. Y esa vez fue cerca del 17 de febrero (después explico el motivo de mi recuerdo de esa fecha). Pero en esa oportunidad, y al llegar nuevamente a la disco Zebra, tuvo otras personas molestas por su aparición. Eran jóvenes y tenían en la mira al ex funcionario. Eran de Rosario y primos de una de las personas que perdieron la vida en el accidente de Once. Buscaron la forma de entrar al VIP y gritarle en la cara, asesino.
Estos jóvenes me buscaron. Buscamos la forma que ingresen al VIP y hasta hablé con el dueño del lugar. Pero prefirieron no armar un escándalo. ¨Él viene y paga su lugar, su bebida y no molesta a nadie¨ - me dijo uno de los encargados. Me dio broca y me fui.
A los pocos días la foto de Jaime en el lugar y acompañado de su novia, aparecieron en los medios. Los jóvenes habían logrado escracharlo a su manera. Pero esto provocó el llamado a mi celular
Recuerdo la fecha porque ese día mi hijo cumplía 3 años. Lo festejábamos en familia y al atender y escuchar su voz me hizo apartarme al lado de la pileta del Hotel Mónaco. Tenía una voz firme y trataba de darme miedo. Le explique que no había sacado esas fotos y que no trabaja para Revista Noticias ni Perfil (medios que publicaron la foto). Nunca me entendió pero si me dio a entender que lo había traicionado y que la traición se pagaba en esta tierra. Le pedí en más de una oportunidad que me lo diga en la cara y que cara a cara se iba a dar cuenta que no había sacado la foto y menos habérsela entregado a un medio para cual no trabajo. Jamás entendió. Pero si me di cuenta que todavía seguía teniendo la influencia suficiente para asustar a alguien simplemente porque le habían sacado una foto
Nunca más volvió a la disco. Jamás lo volví a ver pero supe por ¨amigos´ del ex funcionario que me odiaba. Solo por una foto. O tal vez porque solo le había arruinado una noche de verano, sin importar que él había causado el dolor de por vida de muchos argentinos que todavía seguimos esperando justicia. En mi celular tengo todavía agendado su teléfono. Y en mi cabeza una llamada difícil de olvidar.

Cabe destacar que el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime se entregó en Córdoba y quedó detenido en las últimas horas en el marco de una causa en la que se le investiga por cobrar una coima para que el Estado compre unos trenes inservibles.
También fue detenido el empresario Lázaro Báez, el mayor contratista de obra pública de Santa Cruz y estrechamente ligado al complejo de sociedades de la familia Kirchner. Además arrestaron a su contador, Daniel Pérez Gadín. Están acusados de ingresar ilegalmente al país más de 5 millones de dólares cuyo origen no pueden declarar.