jueves, 13 de agosto de 2015
cine

El Clan: una película donde la realidad supera la ficción

Si esto fuera Hollywood, la historia de los Puccio ya habría llegado a la pantalla grande hace largo rato. Tuvieron que pasar 30 años para que esta historia, que como bien dice el slogan de la película “supera a la ficción”, llegara a los cines de argentina y el mundo. 

Por Selva Florencia Manzur
manzur.florencia@diariouno.net.ar
Si esto fuera Hollywood, la historia de los Puccio ya habría llegado a la pantalla grande hace largo rato. Tuvieron que pasar 30 años para que esta historia, que como bien dice el slogan de la película “supera a la ficción”, llegara a los cines de argentina y el mundo. 
La cinta toma el nombre de El Clan y quien lleva adelante la tarea de narrar estos sucesos que aún hoy permanecen en el inconsciente colectivo de los argentinos es nada menos que Pablo Trapero, el director argentino más importante de su generación.
Tras el éxito de Leonera, Carancho y Elefante blanco, el cineasta deja de lado la marginalidad social que invade sus historias y se atreve a explorar por primera vez dos géneros: una historia verídica y un policial.
La producción abarca sólo la etapa de los secuestros y cómo desbarataron a la banda de los Puccio, haciendo foco en cómo vivían la situación en el seno de la familia, siendo protagonistas unos y cómplices otros, por el simple hecho de guardar silencio. 
Tanto Trapero como los protagonistas de la cinta, Guillermo Francella y Peter Lanzani, visitaron Mendoza este lunes último para ofrecer una conferencia de prensa y entrevistas a distintos medios.
Diario UNO tuvo la posibilidad de dialogar con Francella y Lanzani, quienes encarnan a padre (Arquímedes Puccio) e hijo (Alex Puccio). Durante la charla, quedó en evidencia el ambiente denso que invadió el set de filmación durante todo el rodaje y el proceso de investigación que tuvieron que realizar los actores para hallar a sus personajes.
–Guillermo, ¿cómo fue el proceso de creación del personaje? ¿Qué quería Trapero que el público sintiera al ver a Arquímedes?
G.F.: –Hablamos mucho sobre lo que queríamos lograr e investigamos a través de material de archivo, porque no había material fílmico de la época, entonces lo fuimos construyendo a medida que lo íbamos conociendo más y más. Hablamos con jueces que lo entrevistaron, con los amigos del hijo y a través de fotos. Siempre digo que las fotos hablan. Poco a poco, encontramos el personaje que queríamos: un personaje intenso, con cierta mesura, arrogante y retorcido para hablar. Elegimos también su manera de mirar, que era muy intimidante. 
–Peter, se sabe que Guillermo realizó una transformación física para convertirse en Arquímides. ¿Vos también tuviste que hacer algo similar?
P.L.: –Sí. Tuve que cambiar todo de mí, básicamente. Lo primero fue bajar varios kilos y después volver a subirlos entrenando para adoptar el cuerpo de un rugbier. Luego, en cuanto a la actitud, porque a medida que va transcurriendo la historia, Alejandro empieza a meterse muy adentro suyo y se vuelve una persona muy introvertida. Hay también algunos cambios físicos en esa etapa, pero hay que estar atento para verlos. Por otro lado, investigué mucho y me junté con gente que lo conoció antes del año 1982 y después, de manera de tener datos de su aspecto físico y personalidad.
–Guillermo, durante toda la película se percibe que Arquímedes era un cínico, que nunca reconoció su culpa o que lo que hacía estaba mal. ¿Trataste de entender su psiquis para convertirte en él?
G.F.: –No. Trato de despojarme de estas cosas. Yo sabía que tenía que seguir una línea y que no podía salirme de ella, porque traigo conmigo un bagaje de recursos y mohines que tengo incorporados y que la gente conoce de mí, entonces yo debía tener una transformación en la actitud, en cómo miraba y me movía. Para eso tuve que mantener un alto grado de concentración, pero no comprendiendo su psiquis o el por qué de su proceder, porque no comulgué jamás con él y ahí estuvo lo jugoso: componer a alguien que está en las antípodas de uno. 
–Peter, en el caso de tu personaje, Trapero pinta un retrato bastante contemplativo de Alejandro...
P.L.: –Bueno, sus compañeros de rugby siempre lo defendieron y su novia lo bancó como seis años, yendo a visitarlo a la cárcel. Conozco personas que no han querido hablar, pero otros, que fueron amigos durante toda su vida, dicen muchas cosas buenas de él. Por lo menos de cómo era antes de 1982, cuando empiezan los secuestro y él cambia. Eso equivale a las mochilas que se fue poniendo él y a cómo se fue cagando la vida por las decisiones que fue tomando.
–Guillermo, después de trabajar tanto en comedias y producciones más livianas, sentías un desgaste mayor cada vez que salías del set de filmación?
G.F.: –Me sentía muy agobiado. A todos nos pasaba. Era un rodaje intenso, que tenía un contenido que, de poder evitarlo, uno no dudaría en hacerlo, pero había que vivirlo. No era una situación sencilla. No podías filmar una escena y después ponerte a charlar o reírte. Por supuesto que no soy de esos actores que se llevan al personaje a la casa, pero sí había que mantener una atmósfera de seriedad y de los rasgos de los personajes.
–Y a vos Peter ¿te costó encontrar esa mesura? Dado que tu personaje está todo el tiempo conflictuado, porque él sí siente culpa por lo que hace...
P.L.: –Tuve que entender la fuerza de choque que había en su interior. Esa permanente dualidad que sentía Alejandro, de saber que lo que estaba haciendo estaba mal, pero de hacerlo igual porque no podía hacerle frente a su padre. Por otro lado, él tenía mucha ambición, entonces no puede evitar preguntarse todo el tiempo si está adentro del clan o no. Él quiere seguir adelante con su vida, pero se da cuenta de que tiene muchas mochilas puestas de las que no puede deshacerse.
Guillermo Francella fue vecino de los Puccio
Uno de los datos que más jugosos que saltó en las rondas de prensa que ha estado realizando Guillermo Francella es que él, cuando era joven y todavía vivía con su familia, fue vecino de barrio donde vivían los Puccio.
Durante la conferencia de prensa que realizó el actor en Mendoza, junto con Pablo Trapero y Peter Lanzani, se refirió a este tema nuevamente, hurgando en su memoria.
 “Caminé centenares de veces por la puerta de esa casa sin saber que ahí adentro vivía la muerte. Fue muy impactante enterarnos de todo por los medios”, explicó a los periodistas presentes.
Asimismo, el actor se explayó sobre lo inverosímil que parecía la historia en ese momento, sobre todo para quienes conocían a los Puccio como vecinos.
“En ese momento, en el barrio no lo creíamos, pensábamos que les habían hecho una cama. Que era imposible que esa familia se dedicara a eso y que todos lo supieran”, agregó el actor célebres por sus roles en televisión y cine.
El barrio al que hace referencia el actor es San Isidro. Allí, los Puccio tenían n local de artículos de deportes náuticos en la planta baja de su vivienda, ubicada en Martín y Omar al 500. También eran propietarios de una despensa y bar que estaba ubicado en el edificio de al lado.
Era frecuente ver, cada mañana, a Arquímiedes barriendo la vereda de los locales, mientras todavía lucía su pijama. Incluso, le llamaban “el loco de la escoba” por su obsesión por barrer las hojas antes de la hora de apertura.
Lanzani: “Con Tini estamos muy felices”
Por estos días, Peter Lanzani, de 24 años, es noticia por las buenas críticas que está recibiendo tanto por su trabajo en El Clan como por su papel en la obra de teatro, Eqqus, que está en cartel en Buenos Aires. Sin embargo, este galán de televisión, suele también aparecer en portadas de revista por su visa sentimental.
En el pasado se lo vinculó a la cantante y actriz, Lali Espósito, pero ahora hace más de un año que mantiene una relación con la diva adolescente, Martina Tini Stoessel. 
En su paso por Mendoza, el actor le dijo a Escenario que la relación con la protagonista de Violetta está viento en popa: “Estamos muy bien y muy felices los dos, por suerte”.
Otro tema que lo puso en boca de todos fue su aparición en la portada de la revista Caras con un desnudo artístico, que es el mismo que realiza cada noche en la obra Eqqus.
Sobre cómo se tomó las bromas y el hecho de convertirse en meme, él dijo: “la gente tiene ganas de divertirse y yo me lo tomo con humor. La verdad es que no me afectó en lo más mínimo porque estoy muy seguro de la obra que elegí. Las fotos fueron sacadas por la productora teniendo en cuenta lo que le pasa al persona en ese momento, que equivale a la escena del desnudo en la obra. Es una obra fuerte, en la que el desnudo es sólo algo más, cuenta como un detalle metafórico. Hasta ahora, quienes han venido a verla, disfrutan de la función. En cuanto a las jodas, no me molestan. ¡Qué se diviertan!”.
Conferencia de prensa. Lanzani, Trapero y Francella, en Mendoza. Foto: Horacio Altamirano / Diario UNO.