martes, 05 de mayo de 2015
primicias

Comunicado de la Asociación Argentina de Actores repudiando los dichos de Pachano y Pepe Cibrián

Los artistas estuvieron almorzando en lo de Mirtha Legrand y allí se refirieron a las cuestiones gremiales entre la asociación y los actores. Aquí, el comunicado respondiendo a esas declaraciones.

Repudiamos las expresiones públicas expresadas por Cibrián y Pachano en contra de nuestro sindicato y de los derechos laborales que nos asisten.
El último domingo, en el programa televisivo de Mirtha Legrand, se vertieron expresiones en contra de nuestra actividad gremial, y se cuestionaron derechos laborales consagrados en nuestro Convenio Colectivo de Trabajo.
Muchas veces los ataques, sobre todo cuando son tan burdos y dejan al descubierto crudamente actitudes mezquinas, fortalecen al atacado.
En este caso,  nada habla tan bien de nuestra tarea gremial como la reprobación pública expresada por nuestros críticos en relación a los derechos de los trabajadores actores.
Negar  nuestro Convenio Colectivo de Trabajo, la herramienta que da protección laboral a nuestro gremio, desconociendo además los 96 años de historia de nuestro sindicato, parido  en una huelga de actores explotados por empresarios inescrupulosos, es un intento de retroceder en el tiempo negando la historia, llevándose por delante la lucha de nuestros antecesores,  para sacar provecho propio.
A pesar del dolor que causa la actitud de  los que consideramos pares, en tanto y en cuanto profesamos el mismo oficio, aunque devenidos empresarios, intentaremos explicar y argumentar para rebatir tanta falacia.
Los costos a los que se refirieron nuestros críticos en el almuerzo dominical, están ligados al cumplimiento de ese Convenio Colectivo de Trabajo,  por ejemplo: los salarios mínimos.
Estos salarios, que no los impone el sindicato,  son el resultado de la discusión paritaria con AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales), la cámara que agrupa a los empresarios de la actividad, que se realiza en el Ministerio de Trabajo.  Es decir,  son el fruto de un acuerdo dónde los TRABAJADORES ACTORES, a través de nuestro sindicato, exponen la necesidad de determinada recomposición salarial y los empresarios lo que consideran que pueden pagar.  Desde hace 10 años en nuestro país, todos los trabajadores tienen la posibilidad de ejercer este derecho, los actores también.
La fijación de salarios básicos, o  mínimos,  es también un derecho humano, un derecho a una retribución justa receptado en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Debe satisfacer las necesidades elementales, de alimento, vivienda, salud, educación, ocio. En el caso de los actores, como en tantas otras actividades, además este salario mínimo debe procurar los gastos para capacitación, entrenamiento, vestuario para los castings etc. La discontinuidad de la prestación laboral de los actores,  impondría un salario mucho más alto, para poder compensar el tiempo de desempleo, que es estructural en nuestro gremio.
Los horarios de trabajo establecidos en nuestro convenio son parte de  esos acuerdos paritarios discutidos con AADET y preservan derechos básicos de protección física, como los tiene cualquier trabajador.
La pretendida intención de nuestros críticos de volver  a los  tiempos en que se empleaban “meritorios” rompería con otro derecho laboral elemental “a igual trabajo igual remuneración”.
La idea de precarizar nuestra labor, pagando menos,   para que haya más trabajo,  nos remite inevitablemente a la tristemente célebre teoría neoliberal del derrame, ese  que nunca llegó ni siquiera a salpicarnos.
Disfrazar de clases,   aprendizaje y castings,  lo que verdaderamente son ensayos es una metodología patronal de mala fe que rechazamos rotundamente.
Cuestionar la comida que les corresponde a los actores en gira no resiste el más mínimo análisis.
Quizá quieran volver a imponer el “suplicado” (snsayo al que estaban obligados los actores a realizar al finalizar la última función del día) es decir: retroceder casi 100 años en la vida laboral de los actores. Ni lo intenten, de no existir la Asociación Argentina de Actores volveríamos a parir este sindicato  para luchar contra empresarios inescrupulosos.