martes, 08 de marzo de 2011
primicias

Comienza el juicio por el asesinato del florista de Susana Giménez

Dos hombres comenzarán a ser juzgados por el homicidio de Gustavo Lanzavecchia, el decorador y florista de Susana Giménez, quien murió ahogado en 2009 tras ser arrojado atado de pies y manos a la piscina de su vivienda de Lomas del Mirador. El debate comenzará el 21 de marzo a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal 5 de La Matanza.

En el banquillo de los acusados estarán Roberto Leiva, de 44 años, y Freddy Chena Paredes, un uruguayo de 21 años, acusados de robo y homicidio criminis causa (matar para ocultar otro delito y lograr la impunidad).

"La expectativa que tenemos es que se haga justicia porque él ya no vuelve más, pero queremos que se llegue a la verdad. Mi familia está destruida porque Gustavo era el motor de todo", afirmó Susana Lanzavecchia, hermana de la víctima. La mujer recordó la "gran amistad" que su hermano tenía con Susana Giménez, ya que era su decorador y florista, y aseguró que la conductora televisiva "siempre está atenta a la causa judicial".

Además, manifestó su deseo de que durante el debate se puedan aportar datos para hallar a Juan Ibáñez Lagarto Navarro, prófugo en esta causa y por quien el Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense ofrece una recompensa de entre 20.000 y 70.000 pesos.

Ahogado.El hecho fue descubierto el 27 de febrero de 2009, cuando a las 16.45 la policía recibió un llamado de alerta sobre la presencia de personas heridas en una casa de Charcas 3722. Al llegar al lugar, los policías encontraron el portón eléctrico cerrado y una vez adentro al teniente primero Alejandro Alvarez Auer, de 35 años y piloto de helicópteros de la Base Aérea La Matanza, quien se hallaba malherido con dos heridas punzocortantes.

Asimismo, en el fondo de la piscina, vieron el cuerpo de Lanzavecchia atado de pies y manos. Según la autopsia, murió por "sumersión" y no tenía heridas, sólo signos de haber sido arrastrado.

En la investigación, se estableció que tres hombres llegaron a la casa y que el diseñador les abrió el portón. Por eso se supuso, y se tratará de aclarar en el juicio, que el hecho fue el epílogo de una fiesta privada.

Una vez en la propiedad, los invitados golpearon a Lanzavecchia para que revelara donde tenía el dinero que tiempo atrás le había dado su madre y le robaron electrónicos y ropa. Poco después arribó Alvarez Auer, quien ingresó en la casa como visita y fue atacado. Tras el hecho los ladrones escaparon en el VW Bora de la víctima, que luego apareció quemado.

Testigos de identidad reservada identificaron a los ladrones y lograron que fueran detenidos. El primero confesó su participación en el hecho, dijo que conocía al decorador y que fueron a su casa a robarle. en su domicilio se recuperaron todos los objetos robados. (Télam)