viernes, 12 de junio de 2015
primicias

Carlos Belloso: “En la televisión de hoy tenés mucha alternativa, no te podés quejar”

Una entrevista profunda al prestigioso actor de series como Sol Negro, Tumberos, Guapas y Los Siete Locos, su última aparición en la pantalla chica. Política, TV, cine, teatro y más para seguir conociendo la sensibilidad del artista.

Por Guido Albamonte - @GuidoAlbamonte – galbamonte@primiciasya.com
Carlos Belloso nació con una pregunta bajo el brazo: “¿qué es actuar?”. El paso del tiempo lo convirtió en una partícula importante del espectáculo argentino distante de “la inmediatez”, el golpe de efecto o la búsqueda de la exposición a cualquier precio.
Uno de los “Siete Locos” comenzó la entrevista con este medio hablando de la serie que transmitió la Televisión Pública hasta el miércoles 10 de junio, cuando se emitió el último capítulo de los 30 previstos. Además, un viaje dinámico y enriquecedor sobre su postura política, el cine nacional, el teatro farandulizado y su rol dentro de esta sociedad que lo tiene como figura pública.
¿Qué conclusión sacás de Los Siete Locos?
Primero, que en un canal de televisión se pueda hacer una novela argentina, de autor argentino, que habla de nosotros y de nuestra idiosincrasia, es alternativa a lo que el aire te ofrece. Yo decía que uno ahora no se puede quejar que no hay alternativa; uno puede ver a Tinelli, un reality en América, una novela en otro canal o una miniserie que habla de la literatura argentina (NdeR: el libro fue escrito por Roberto Arlt en 1929). Esta miniserie está mandada por el público. Es una televisión diversa. Lo primero que valoro es eso. La TV Pública da una alternativa, más allá del gobierno.

¿Cuánto ha crecido o decrecido la transmisión de series ‘alternativas’ en el país?
Fue creciendo. Te digo sinceramente: cuando asumió el Gobierno K, lo primero que rescataba era Canal 7 y Canal Encuentro. De hecho eran los canales que más miraba. Ahora quizás la televisión fue variando. En canal Encuentro todos los programas son interesantes, aún los de factura local. Yo soy fanático de Visión 7 Internacional y de Filmoteca, por ejemplo. Pasan cosas únicas y ojalá en los Martín Fierro tenga el premio que se merece. Para mí, debería estar en horario prime time, ja.
¿Bajo qué lógica se programa el prime time?
Es un negocio. Con la actualidad y la inmediatez no se puede competir mucho, salvo para algo con lo que tenés que tomarte tu tiempo, como “Los Siete Locos”. Es la publicidad. El programa en vivo tiene eso que pasa en ese momento y uno lo quiere absorver para tener la primicia de ese momento. Uno tiene más curiosidad por ver qué pasa en el momento. Más que nada, hablo de los programas políticos. Yo no consumo los realities. El programa en vivo genera que te enteres en el momento y con la TV Pública tiene que ver con las ficciones. El dinero se mueve según lo que hable todo el mundo al otro día. De la serie no habla todo el mundo, pero sí me dicen que el programa tiene nivel y prestigio. Entonces eso es otra cosa.

Nombraste a los Martín Fierro y vos ganaste cinco. ¿Qué te genera el galardón? Sábato, de los Nobel, decía que era puramente político…
Yo estoy nominado ahora como mejor actor de unitario. Creo que los premios son repartos de favores. Pretender que el Martín Fierro premie bien o mal… No me pongo a pensar en eso. Tiene que ser un premio demasiado ecuánime. Hay que trabajar mucho para dárselo al que lo merece. Es también un encuentro con los colegas. Esto que se generó en la productora Underground sin nominar a dos actores me parece como que es ilógico. El programa fue premiado y tiene muchas nominaciones, ahí está el reparto de favores. No me quita el sueño, pero es injusto que no se lo den a gente que lo vale, pero tampoco es para ofenderse. No voy mucho a los Martín Fierro, y a esta edición tampoco voy a ir. Tampoco me gusta mucho la exposición y lo que rodea a la gala: la alfombra roja, si estás bien o mal vestido, las peleas, a algunos no les importa para qué estás nominado y te preguntan por la comida que te gusta… Eso me lleva a no ir. A veces voy porque creo que merezco tal nominación o tengo ganas de encontrarme con mis compañeros de trabajo. No deja de ser un evento. Los premios están bien dados, pero no tendría que ser preocupación.
Anteriormente citaste al Gobierno, ¿tenés una postura política definida? En nuestro país se suele juzgar a los ‘grises’…
No soy de nadie, ni pro ni contra, ni anti K ni K. Lo que pasa es que todos se tienen que meter en un casillero. Si vos no estás en uno, se ponen mal porque piensan que estás del otro lado. Y viceversa. Uno trata de salirse de las casillas pero me parece que es mucho trabajo ser ecuánime, no neutral porque uno no es frío ni apolítico. No quiero perder la libertad de decir las cosas que tengo que decirle al Gobierno o a los poderes económicos. Soy libre para decir cualquier cosa. Y todos lo deberíamos ser más allá de seguir un movimiento. Sino no sos un artista, sos una persona útil a un propósito. A veces ese propósito se va para otro lado. Si uno dice “no voy a trabajar acá” por ser K o anti K, es una estupidez.

¿Ves cine nacional? ¿Qué te parece?
Últimamente no fui mucho al cine ni al teatro. Pero veo cine argentino, lo apoyo y creo que hay buenas cosas. Acabo de estrenar “La vida después” con María Onetto y me encantó la película. También estoy en “Baires” pero falta mucho para que se haga.
Y en teatro seguís en Le Prénom, ¿qué reflexión te merece el teatro de la calle Corrientes? ¿Creés que está muy farandulizado?
Es la tercera temporada que estoy en la obra, estamos muy contentos porque nos va muy bien y estamos llenando. Me parece que está bien en cuanto las personas cumplan la funcionalidad del producto artístico. Yo me muevo más con actores y si tengo que dirigir un espectáculo comercial, elegiría actores. Muscari es de mezclar mucho gente que viene del teatro con gente que viene de la tele, pero es una forma de diferenciarse. Lo logra porque tiene éxito. Si el producto artístico no está hecho con convicción y está hecho solo para atraer gente o dinero, no es un éxito. 
52 años después, Carlos Belloso sabe qué es actuar y tiene bien claro, también, cómo pensar.