
-¡Sos un amarillista!
-Decí lo que quieras pero esta es la verdad. Lo que está ahí es la cámara de un noticiero, y si no lo muestro, no se ve.
El breve diálogo ocurrió el martes 4 de marzo a las tres de la tarde y dieciocho minutos frente a la margue judicial del hospital interzonal de la localidad bonaerense de General Rodríguez.
La cámara de TV era de Telenueve. El camarógrafo era Gastón Reyes.
El periodista era yo. El acusado de "amarillista" era el jefe de pediatría, Alberto Campos. La acusadora era la directora del hospital en ruinas.
La reacción de la funcionaria provincial se produjo en el mismo instante en que el médico abría la cámara frigorífica para mostrar el estado en descomposición de los seis cuerpos, entre ellos el de un bebé.
La intención del profesional fue probar, sin lugar a dudas, que el refrigerador, desde hacía años, funcionaba mal, y nadie hacía nada para repararlo.
Esas imágenes, muy cuidadas, resguardadas por la mano del editor Diego Schiaritti, salieron al aire. Llegado a este punto usted, lector, se preguntará por que le estoy contando esta historia.
Lo que he escrito hasta aquí, es la trastienda de una nota publicada ese mismo martes en el noticiero de las 19 de Canal 9.
Pero mi intención, más que nada es que reflexionemos sobre esta y otra situaciones parecidas, casi límites en las que nos encontramos los periodistas que realizamos este tipo de trabajos.
¿Debemos mostrar o no los cuerpos agusanados de una morgue hospitalaria para denunciar la ineficiencia del Estado?
¿Debemos mostrar o no, como lo hicimos, las moscas que ese mismo día filmamos en la cocina de ese hospital para reclamar por un cambio de actitud de las autoridades?
¿Debemos mostrar o no la mosca caminando sobre el pecho de un niño internado en pediatría de ese mismo hospital público para ver si alguien toma cartas en el asunto?
¿Somos amarillistas por mostrarlo?
Sobre la ultima pregunta no tengo respuesta. Sobre las anteriores tengo opinión: creo que sí.
Pero, ¿qué pensarán ustedes? A ver, un excelente gerente de noticias una vez me dijo: "la televisión es show y emoción y las noticias es parte de la televisión".
Este periodista tiene razón, sin embargo creo que en un país serio, con funcionarios de primera línea esas imágenes nunca hubiesen llegado a la pantalla. No por censura, sino porque en el primer mundo los hospitales no se vienen abajo. Los cables no están al alcance de los niños. Ni los residuos patológicos están en medio de los pasillos.
Y, por supuesto, las moscas no son parte del mobiliario de la cocina, ni los refrigeradores donde se mantienen los cadáveres funcionan mal.
El ministro de Salud Bonaerense, Claudio Zin, vio las imágenes por TV, y me comunico que enviaría una partida presupuestaria extra para paliar parte del drama que vive el hospital de General Rodríguez.
A pesar de ese me sigo preguntando: debería haber editado las imágenes de la morgue? Sigo creyendo que sí, entonces, por qué me cuestiono tanto el suceso. Para eso no tengo respuesta.
¿Y ustedes?
Una vez, en una charla en la UBA a la que me invitaron dije que este país cambiaría cuando los ciudadanos, en vez de denunciar ante los periodistas lo hacían ante la policía, los jueces y los fiscales.
Eso fue hace 11 años. Y muy poco cambió. Eso habla muy mal de nuestros dirigentes. Pero que hay de nosotros, los que mostramos por TV las miserias del una droga como el paco, o de los hospitales con moscas y gusanos, y no conseguimos cambiar nada de nada.
¿O cambiamos algo?
Una vez más no tengo respuesta.
¿Y usted?
Tampoco se si esta nota habla de la TV, o de los contenidos de la pantalla chica. Pero sí les aseguro que tiene mucho de cuestionamiento y de búsqueda de alguien que aún cree que desde la pantalla que usted mirará en minutos se pueden cambiar algunas cosas, aunque a veces, me cuestiono la forma en que lo hacemos.
¿Y usted?
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Viernes 16 de Mayo de 2008
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