jueves, 08 de diciembre de 2016
John Lennon

36 años del asesinato de John Lennon

El 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman mataba al ex Beatle en Nueva York. A casi cuarenta años, su legado sigue intacto.

Fueron cuatro tiros por la espalda. Lo llevaron urgente al hospital Roosevelt, a apenas unas pocas cuadras. En el caos y el mar de sangre, los médicos no lo reconocieron, hasta que una enfermera revisó sus efectos personales y encontró sus documentos. En la guardia, acababa de morir John Lennon. Eran las once de la noche del 8 de diciembre de 1980.

Mark David Chapman llevaba tres meses planeando asesinarlo. Inclusive había confesado sus intenciones a su esposa. Su psicosis estaba fuertemente relacionada con lo místico: pese a que había sido fan de los Beatles, su fundamentalismo religioso generó que comenzara a odiar de manera visceral al compositor por sus posturas en cuestiones de fe. El operativo para el asesinato incluyó viajes de ida y vuelta entre Hawai, donde vivía, y New York -donde residía Lennon-, pasando inclusive por Altanta, para conseguir de manos de un amigo las municiones.

Cerca de las once de aquella noche, Chapman se acercó a la puerta del edificio Dakota, donde vivían John Lennon y Yoko Ono. Varios fans esperaban su regreso, muchos pidieron autógrafos. El mismo asesino se hizo firmar una copia del disco "Double Fantasy".

Luego, las balas. La sangre. La muerte.

Chapman fue condenado a cadena perpetua. Este año, la justicia le negó la libertad bajo palabra por novena vez.

"No habrá funeral para John", diría el comunicado firmado por Yoko Ono a la mañana siguiente, "John amaba a la raza humana y rezaba por todos. Por favor, recen también por él". Sus fans, de todos modos, improvisaron el tributo: desde esa misma madrugada, la porción del Central Park frente al edificio Dakota comenzó a llenarse de gente. Hubo lágrimas, velas, vigilia y canciones. Sobre todo, muchas canciones. La imagen de la multitud llorando mientras canta "All you need is love" recorrió el mundo.

Sus cenizas fueron esparcidas en ese mismo rincón de Central Park; un lugar que hoy lleva, en su honor, el nombre de "Strawberry fields".
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